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Soraya, política y mamá a la vez
Actualizado: GuardarAlgún día le contarán al pequeño Iván por qué su mamá fue ayer noticia de portada. Soraya Sáenz de Santamaría está siendo una de las caras visibles de este cambio de timón que los españoles dieron el domingo, entregando todo el poder al Partido Popular para que lidie con esta crisis tan fiera, con el final de ETA y lo que vaya viniendo estos cuatro próximos años, que no será poco. La portavoz de los populares en el Congreso acompañó a Mariano Rajoy en la balconada de los ganadores el 20-N y el miércoles se reunió con Ramón Jáuregui y otros destacados miembros del PP y del PSOE para preparar el traspaso del gobierno. Perderse estos dos momentos históricos habría sido una verdadera lástima. Y se los habría perdido si el pequeño Iván hubiera llegado cuando estaba previsto, el mismo 20-N. Pero el primer hijo de Soraya se adelantó nueve días y nació en otra fecha también para recordar: el 11 del 11 de 2011.
Esta semana larga de descanso le ha servido a la recién estrenada mamá para recuperarse y volver al trabajo. Porque la intensa actividad de estos días parece confirmar que Soraya Sáenz de Santamaría no va a hacer uso de las seis semanas de baja por maternidad que la ley establece como «obligatorias» -hay otras diez opcionales-. Una obligatoriedad que a la vista de este caso y otros que habrá no es literal. «Se refiere a que en el caso de disfrutarlas, es obligatorio que las disfrute la madre, que no se pueden transferir al padre», aclaran desde UGT.
- Entonces, ¿la mujer puede renunciar a estas seis semanas?
- Legalmente no puedes trabajar -advierte un portavoz del Ministerio de Trabajo-.
- Y la Inspección de Trabajo podría mandarla a casa...
- Sí. Y a la empresa se le caería el pelo. Otra cosa es que una persona vaya a su puesto de trabajo durante la baja a explicar a su sustituta algo, o haga alguna aparición pública o conceda entrevistas...
Habría que ver en qué condiciones ha regresado Soraya Sáenz de Santamaría al trabajo y si está a tiempo completo -en el PP declinan dar explicaciones porque es «un tema personal»-. Ella ya advertía días antes de dar a luz que quiere cuidar personalmente de su retoño. «Me lo llevaré a donde quiera que tenga que ir yo. A donde vaya su madre, va él», dijo. No se sabe si lo llevará al extremo de la eurodiputada italiana Licia Ronzulli y de la danesa Hanne Dahl, que se presentaron en el Parlamento europeo con su bebé en brazos.
Esté muchas o pocas horas en la oficina, su caso resulta llamativo. Más aún cuando una de las propuestas electorales del Partido Popular es ampliar el permiso de paternidad «estableciendo un periodo mínimo obligatorio» -lo recordó el otro día el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons y así consta en el programa-. No han concretado cuándo ni cuánto tiempo, pero sí el objeto de la reforma: «Que las empresas no penalicen a las mujeres a la hora de contratarlas», explicaron desde el PP.
«Nos ha costado mucho»
La actual ley concede 16 semanas de descanso a la madre, las seis primeras intransferibles y las otras diez con posibilidad de ser cedidas. Al padre le dejan 15 días. Esta legislación, que se acerca a la línea europea, es una conquista reciente, de 2007. «Hasta entonces se penalizaba ser madre. A la mujer se le concedían seis semanas de baja por 'incapacidad temporal', como si tuviera una enfermedad común, y no cobraba más del 75% a no ser que tuviera un convenio que garantizase el 100%», recuerda Carmen Bravo, secretaria confederal de la Mujer de CC OO. Con la ley actual se mantiene el sueldo íntegro durante ese primer mes y medio (y las diez semanas restantes), una norma recogida en prácticamente todas las legislaciones de la UE y que «ha costado muchísimo», recuerda. «No es que sea obligatorio porque sí, es que lo recomienda la Organización Mundial de la Salud y no hay países que contemplen menos de ese tiempo, en todo caso más».
- Entonces el caso de Soraya Sáenz de Santamaría...
- En principio está contraviniendo la norma y las leyes están para cumplirlas. Cualquier mujer en su sano juicio sabe que necesita esas semanas para recuperarse, que ya sabemos que también se pare en la selva, pero... Ella no está dando buena imagen, debería respetar el descanso. Flaco favor está haciendo a los avances conseguidos -critica Bravo-.
La popular no es la primera mujer política que ha renunciado a esta baja tras el parto. La exministra francesa de Justicia Rachida Dati volvió al trabajo antes que ella, solo cinco días después de dar a luz. La ministra de Defensa, la socialista Carme Chacón, sin embargo, respetó escrupulosamente los 42 días de baja obligatoria que marca la ley. El día 43 regresó a su puesto en el ministerio, renunciando a las otras diez semanas que le correspondían -las disfrutó su marido-. A ella no se la cuestionó, y nadie ha abierto la boca para recriminar a Nicolas Sarkozy que no haya parado ni un minuto para atender a la pequeña Giulia.
Así que tampoco debiera criticarse a Soraya Sáenz de Santamaría, opina Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas. «Si una mujer se siente biológicamente recuperada antes de esas seis semanas y tiene que cumplir con una alta responsabilidad, como es el caso de Soraya, no veo problema. Claro que lo ideal sería que la pareja se quedara al cuidado del bebé», considera. Su ejemplo es «bueno y malo a la vez». «La maternidad ha sido siempre una excusa para que las empresas no den responsabilidad a las mujeres, y ella está demostrando que puede cumplir con sus responsabilidades familiares y también con las laborales. Pero, por otro lado, no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades que ella», admite Besteiro.
Al margen de estas consideraciones, desde UGT ponen el acento en el hecho de que se esté debatiendo si una mujer hace bien o mal en volver tan pronto al trabajo. «Es injusto que solo se ponga el foco en el comportamiento de la mujer. Porque algún político hombre habrá sido también padre ¿no? Y de él no se debate si coge o no la baja», recuerda Almudena Fontecha, secretaria ejecutiva para la Igualdad de UGT. ¿Y qué si Soraya renuncia a ella?, viene a preguntarse. «Ni hubo más mujeres que cogieron la baja porque la cogió Carme Chacón ni habrá más que dejen de cogerla por seguir el ejemplo de Soraya Sáenz de Santamaría». En todo caso, su ejemplo mantiene vivo el debate de la conciliación de la vida familiar y laboral. Ese debate que a su partido también le interesa: son ellos los que quieren que los padres tengan más tiempo para cambiar pañales.