Vecinos piden una ordenanza contra la prostitución en avenida de Méjico
Octubre se saldó con más de un centenar de actuaciones policiales en los establecimientos, que vinculan a esa práctica y a la presencia de droga
JerezActualizado:La queja no es nueva pero los últimos datos facilitados por la Policía Local a los representantes vecinales son preocupantes. Más de 100 intervenciones de sus agentes en algunos de los 15 locales de copas o discotecas de la avenida de Méjico y otras calles cercanas durante el pasado mes de octubre desvelan un problema que Javier Cantos, el presidente de la asociación de vecinos Plaza del Caballo, vincula a la presencia de prostitución y droga generado por los al albur de los propios establecimientos.
Una reunión de los vecinos con la delegada de Participación, Lidia Menacho, y representantes policiales permitió recibir el reconocimiento para una situación que creen insostenible. «Estamos ante un problema de seguridad impresionante, lo que aquí se vive cuando se pone el sol no es para dicho», señala Cantos. Así, aquello que parecía, hace unos años, algo espontáneo vinculado a la masiva afluencia a locales de moda es ahora calificado sin remilgos como la actividad de «15 prostíbulos».
«Esto empezaría hace dos o tres años», aclara el presidente de la asociación de vecinos Plaza del Caballo que reconoce que «no nos vamos a rasgar las vestiduras porque, indudablemente, todas las personas tienen sus derechos pero hay algunas actividades que no se pueden permitir en un lugar como éste», añade Cantos con indisimulado enojo. «Son actividades contra la convivencia que además atraen la delincuencia y, por eso, no las podemos permitir los demás ciudadanos», dice.
A rebufo de Sevilla y Málaga
Las situaciones denunciadas, por sus similitudes con las que hayan podido denotarse en otras ciudades andaluzas, comienzan a encontrar, en algunas de ellas, las propuestas que los vecinos de esta zona jerezana plantean ya al Consistorio. Así, el pasado 28 de octubre, por ejemplo, entró en vigor la ordenanza de convivencia del Ayuntamiento de Sevilla, que más allá de multar a las prostitutas que ejercen en la calle (por considerarlas víctimas) actúa directamente contra los clientes y los proxenetas.
Las normas de Málaga, Granada o Almería también tienen como principal objetivo a la mujer. Y en la capital malagueña, por ejemplo, fue habilitado el mes pasado un lugar donde mujeres y hombres puedan ejercer sin ser multados. Desde Jerez se comienzan a contemplar estas actuaciones con buenos ojos porque «no hay derecho a que nuestros hijos de cinco o seis años estén viendo aquí a señoras a las cinco o las seis de la tarde en la puerta de los locales ofreciéndose a cada hombre que pasa», explica.
Javier Cantos, al pedir esta ordenanza de convivencia para la ciudad, resume su interés en que «lo mismo que no puede realizarse la actividad de una azucarera o corte de chapas en una calle tampoco se deben desarrolla otras igualmente molestas como es la prostitución». Y asignarles zonas que no molesten a nadie, algún sitio donde no haya vecinos, es lo que se pretende. Por ello, añade que «no se trata de llevárselo de aquí a otra zona de Jerez porque ya lo hemos vivido en Madre de Dios o Divina Pastora».
Las quejas vecinales añaden que, además, la actividad denunciada no se ejerce solo en los locales de copas sino que «tienen pisos alquilados en la zona», explica Cantos, así como que «la prostitución trae también tráfico de drogas y con ello la escoria y lo más bajo de la ciudad y de los alrededores». Del mismo modo denuncian que los propios propietarios que tienen los locales arrendados no vigilen a qué los dedican: «No pueden largarnos a los vecinos problemas de este tipo».
Actuación judicial
La desesperación hace que, a la petición de esa nueva ordenanza de convivencia, se sume el deseo de una actuación aún más contundente contra quienes, según estiman en la asociación de vecinos Plaza del Caballo, lesionan de un modo grave sus intereses. «Queremos actuar judicialmente contra estos señores, no podemos permitir que esto siga adelante y que, desgraciadamente, la ciudad esté en manos de personas que no tengan en cuenta que hay que convivir y mirar por los demás vecinos».
Javier Cantos formula de modo tan airado sus denuncias que casi descubre más el estado de ánimo de los vecinos por su tono que por la propia literalidad de sus quejas, que no se quedan solo en la prostitución. «Hay robos, la Policía se siente desbordada, y otro tema que nos molesta es el vandalismo. Una cosa trae la otra y ya se toman la plaza del Caballo como pista de patinaje, pintan las fachadas, destrozan las losas. Es una lástima ver cómo está una plaza con lo que costó arreglarla», lamenta.
Esperan que sus protestas tengan el eco adecuado en instancias municipales. Y, de momento, ya han sido escuchadas sus reivindicaciones. Solo les falta comprobar que se van dando pasos contra los males que denuncian.