Rajoy advierte de que no quiere hablar de recortes
El candidato del PP asegura que se va a necesitar «mucho patriotismo» para salir de la crisis
BADAJOZ / SEVILLA.Actualizado:Palmas y cánticos propios de un partido de fútbol para arropar a Mariano Rajoy en Sevilla, una provincia donde el PSOE dobló al PP en número de escaños (ocho a cuatro) en las elecciones generales de 2008. El domingo, según Rajoy, será el PP la fuerza más votada. El líder del PP ya advirtió en el mitin que ofreció por la mañana en Badajoz que «no quería hablar de trabajo», sino de creación de empleo. Una promesa que también cumplió ante los 7.000 sevillanos que le aclamaron como «presidente». Eso sí, en su afán de «no mentir ni engañar a la gente», dejó claro que para sacar a España se necesitarás «coraje y determinación» pero sobre todo «mucho patriotismo».
Rajoy mandó a Europa su habitual mensaje de que cumplirá con los objetivos de déficit y con todos os deberes que sean necesarios, porque España «no se va a ir nuca del euro». Todos los analistas, y destacados dirigentes de su partido como María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre, entienden que sólo podrá llegar al 4,4% de déficit en 2012 metiendo la tijera en el estado del bienestar. Temen, incluso, que Rajoy se encontrará a las primeras de cambio con una importante respuesta social en las calles. El propio Rajoy, en las entrevistas que ha concedido durante la campaña a diversos medios de comunicación, ha puesto el acento en que reducirá todas las partidas presupuestarias menos en educación sanidad y prestaciones por jubilación.
Javier Arenas, presidente del PP andaluz, introdujo una variante en el acto de Sevilla. Agradeció a Rajoy que haya decidido que «nos sacrifiquemos todos, menos a las personas mayores a los que van a subir las pensiones». Cristóbal Montoro, número uno al Congreso por Sevilla y responsable del área económica del PP, también aportó su visión sobre la controversia ante la falta de concreción sobre dónde puede ahorrar el futuro Gobierno para menguar el déficit. Negó que Rajoy tenga en cartera un programa de recortes, ni siquiera de ajustes, lo calificó sencillamente «de reformas».
La proclama patriótica de Rajoy incluye un aviso a sus propios fieles. Agradeció «lo mucho» que le debe a su partido en general y al PP andaluz en especial (Arenas jugó un papel decisivo para que Rajoy siguiera al frente del partido durante el convulso congreso de Valencia de 2008). Pese a ello, enfatizó: «yo estaré a las órdenes de todos los españoles y defendiendo única y exclusivamente el interés general». Toda una declaración de intenciones pensada para aquellos indecisos o desencantados del PSOE que aún tienen ciertas reticencias a sumarse a la formación de centro-derecha.
Un apoyo masivo en las urnas que respalde al Ejecutivo del PP. Rajoy, que mantiene su hermetismo en relación a su composición, prometió que sus ministros «podrán ser feos o guapos» pero serán gente que «sepa de lo que habla» y «no una panda de chistosos», en lo que pareció una alusión a los actuales miembros del Consejo de Ministros.
El aspirante popular se comprometió, además, a poner fin a las denominadas «cuotas territoriales» en los gobiernos. Los hombres y mujeres que sean nombrados ministros lo serán «en función de su competencia y no porque haya nacido en Madrid, Pontevedra o Badalona».
Confianza internacional
En ninguna de sus dos alocuciones se refirió de manera explícita a la prima de riesgo española, pero sí reiteró sólo un «enorme caudal de apoyos» al cambio político que promulga el PP «devolverá» la confianza internacional en España. Sí profundizó en el «gran debate de los recortes y las políticas sociales», en referencia a las advertencias que el PSOE está realizando en estos últimos días de campaña electoral, sobre el programa oculto de los populares. «Volvemos a lo de siempre -apostilló Rajoy- al miedo, pero eso hoy ya no cuelga porque nadie se lo cree». El candidato popular quiso arrimar el ascua a su sardina. «La mejor garantía para blindar las políticas sociales es la creación de empleo», zanjó.
El presidente del PP tuvo que lidiar con un espontáneo en Badajoz que le puso en un compromiso al gritarle desde la primera fila: «¡Estamos embargados»!. Rajoy respondió «Embargados estamos ahí, pero saldremos adelante». Rajoy no se cansa de mandar el mismo telegrama. No quiere que la Unión Europea dé «órdenes y nos coloque en el pelotón de los torpes». Recordó que España es un gran país, «el cuarto en importancia de toda la zona euro».