¡QUIERO SER CAMPEÓN!
Actualizado: GuardarActualmente, los jóvenes que juegan al fútbol lo hacen por múltiples motivos: algunos porque se divierten, y otros porque estar con los compañeros supone un hecho gratificante y divertido. Sin embargo, ya sea porque entrenar y jugar les ayuda a superarse, o porque se identifican con el equipo al que pertenecen, la gran mayoría quieren ser campeones y llegar a lo más alto que puedan. Tener una meta y desear alcanzarla es razón necesaria pero no suficiente para alcanzar los sueños. Los jóvenes futbolistas necesitan un guía que les oriente y les enseñe cómo poder alcanzarla. Los entrenadores de fútbol base, teniendo la materia prima más importante para entrenar -la motivación de los jugadores- solo tienen que saber enseñar a jugar al fútbol.
Para ello, deben tener claro que el objetivo formativo en esta categoría busca potenciar el aprendizaje de destrezas, el desarrollo y la forma física. En este proceso de formación de personas y futbolistas, el entrenador debe ayudar al desarrollo psicológico del equipo: entrenar situaciones en las que los futbolistas consigan éxitos y fortalezcan su autoestima, mejoren la confianza y seguridad en ellos mismos, y ayuden, además, a desarrollar todas las habilidades sociales necesarias para funcionar como equipo. Bajo este prisma deportivo la competición debe enfocarse como una superación de sí mismo más que del contrario. No basta estar preparado al 100%, hay que creérselo.
En definitiva, los beneficios potenciales de practicar fútbol en categoría base no se adquieren por el mero hecho de participar, más bien son los objetivos, las actitudes y los valores que el entrenador transmite y potencia los que influyen en la formación integral de los niños y niñas que practican fútbol.
¿Juego o competición? Hasta donde nos llegue el esfuerzo. El simple hecho de que los futbolistas quieran jugar al fútbol merece todo el respeto por ayudarles a alcanzar su objetivo. El deseo de ser campeón. «Enseñar a competir» y no entrenar para solo «jugar bien».