Nuevo comienzo en Libia
Actualizado: GuardarEl coronel Gadafi, que dirigió Libia con mano de hierro a la cabeza de un régimen extravagante, corrupto, familiar e ineficaz, murió el jueves a manos de los revolucionarios que le combatían desde la primavera pasada con las armas en la mano, único modo que encontró la oposición para librarse de él en el marco imparable de la 'primavera árabe'. La fotografía del otrora colorista y ocurrente coronel convertido en un cadáver cubierto de sangre mientras multitudes jubilosas aplaudían su fin, ha dado la vuelta al mundo y suscita controversia, pero no aporta nada nuevo en términos políticos por la buena razón de que la guerra había terminado de hecho con la meritoria victoria de los rebeldes. Por lo demás, los arduos problemas que aguardan al Consejo Interino de Transición no desaparecen con Gadafi. Hay consenso para aceptar que lo de Libia excede con mucho de la elección de un Gobierno y la redacción de una Constitución democrática. El país necesita y merece un fuerte acompañamiento para convertirse en un Estado solvente bien inserto en la comunidad internacional, lo que le faltó gracias a la penosa e interminable jefatura del difunto Gadafi.