Putin y Medvédev, el sábado en la residencia presidencial de Zavidovo. :: VLADIMIR RODIONOV / AP
elecciones en rusia

La vuelta de Putin se cobra la primera víctima

El solvente ministro de Finanzas dimite tras recibir una reprimenda pública de Medvédev, con el que mantenía serias discrepancias

MOSCÚ. Actualizado: Guardar
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La primera consecuencia de la pérdida de peso y autoridad del todavía presidente ruso y tal vez futuro primer ministro, Dmitri Medvédev, no se ha hecho esperar. El solvente ministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, dimitía ayer después de recibir una reprimenda del actual mandatario ruso. Kudrin, que aspiraba también a encabezar el Gobierno, advirtió el domingo que dejaría el cargo si, como prometió el sábado Vladímir Putin, el actual jefe del Kremlin es nombrado jefe del Ejecutivo.

El politólogo ruso, Dmitri Oreshkin, cree que el enfrentamiento entre Kudrin y Medvédev evidencia «importantes tensiones dentro de la élite rusa» a propósito de los cambios anunciados el sábado en el congreso de Rusia Unida, partido que lidera Putin y que cuenta con una abultada mayoría en el Parlamento y en las asambleas regionales. El actual primer ministro volverá a ser presidente mientras que Medvédev se quedaría con el Gobierno.

La refriega entre el ministro de Finanzas y el máximo dirigente ruso comenzó el domingo durante una visita del primero a Estados Unidos. «No me veo en el nuevo Gobierno. La cuestión no es solamente que no me han propuesto nada, sino que las discrepancias que mantengo (con Medvédev) me impiden integrarme en ese equipo», declaró Kudrin en Washington. Según sus palabras, «no comparto con el actual presidente su visión de la economía, especialmente por haber elevado significativamente el gasto en Defensa». El titular de Finanzas, uno de los ministros más competentes de Putin, sonaba desde hace tiempo como posible jefe del Gobierno.

La respuesta de Medvédev se produjo al día siguiente desde un centro nuclear en Dimitrovgrad. «Tales declaraciones, hechas en Estados Unidos, son inadecuadas y carecen de justificación. Nadie ha revocado el principio de disciplina y subordinación en el Gobierno», manifestó ayer el presidente ruso. A su juicio, si el ministro de Finanzas no está de acuerdo, «hay un único camino, que es dimitir». «Esa es la propuesta que te hago», añadió.

Kudrin contraatacó admitiendo que «es cierto que tengo discrepancias contigo, pero lo consultaré con el primer ministro y tomaré una decisión sobre tu propuesta». A lo que el primer mandatario ruso le espetó, ya sin tutear: «usted puede consultar con quien desee, incluso con el primer ministro, pero por ahora yo soy el presidente y tales decisiones las tomo yo». Poco después, la portavoz del Kremlin, Natalia Timakova, anunciaba que «el presidente ha firmado el decreto cesando a Alexéi Kudrin».

En declaraciones a la radio 'Eco de Moscú', Oreshkin alertó sobre el hecho de que «la dimisión de Kudrin supondrá un duro golpe para el Gobierno, para su política de reformas y, en general, para la reputación de Rusia ante los mercados». El rublo acentuó ayer su descenso de los últimos días y se registró una afluencia muy por encima de lo normal a los bancos y casas de cambio a la búsqueda de divisas como el euro y el dólar.

Más deserciones

El exministro de Economía y actual presidente del Sberbank, German Gref, cree que Putin y Medvédev «tendrán que acelerar las reformas liberales y para ello hay consenso». El expresidente soviético, Mijaíl Gorbachov, sin embargo, estima que «no habrá avances si no se producen profundos cambios a nivel de todo el sistema». Gorbachov cree que hay que renovar el actual equipo de Gobierno y «no pensar solo en conservar el poder». «El responsable de lo que se ha hecho en los últimos tiempos y el que ha llevado a la situación actual es Putin y seguramente tendrá que tomar ahora decisiones importantes», agregó.

La vuelta de Putin al Kremlin, sin dejar que su delfín tenga un mandato más, ha puesto de manifiesto lo que era un secreto a voces: que es él quien ha dirigido verdaderamente el país desde 2008. A Medvédev, por tanto, se le percibe ahora muy debilitado, como un político cuyo único mérito ha sido ser fiel a su mentor. Kudrin, con un currículum mucho más sólido, se ve a sí mismo con más merecimientos como para soportar regañinas de un presidente que ha sido provisional y ha carecido absolutamente de autonomía.

Los expertos del Instituto para la Globalización y los Movimientos Sociales de Moscú consideran que Medvédev «no será un primer ministro influyente. Su misión consiste en ser el blanco de las críticas por las medidas difíciles que habrá que tomar en adelante». Es posible que Kudrin no sea la única deserción en el Gabinete, ante la perspectiva de que acuda Medvédev a dirigirlo. Pero lo cierto es que Medvédev levantó expectativas de cambio y la esperanza de que pudiera dar un sesgo a una política estancada, antidemocrática e inmersa en un sistema profundamente corrupto.

El politólogo Gleb Pavlovski afirmaba el sábado que «Medvédev ha traicionado a quienes creyeron en él. Tendrá todo el derecho a inmolarse, pero no se entiende qué va a aportar de bueno en el nivel que le espera ahora». El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, ha advertido que «todos los que estén en desacuerdo con la política de presidente y del primer ministro saldrán del Gobierno». De acuerdo con sus palabras, «el Ejecutivo debe estar cohesionado, sobre todo en un período difícil como el actual».