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La pegada azulina decide el derbi
Pedro Carrión vuelve a asociarse con el gol e iguala a un isleño, Adri Gallardo, al frente de la lista de pichichis. El San Fernando da demasiada vida a un Cádiz B muy verde y falto de picardía
CÁDIZ Actualizado: GuardarVictoria más cómoda de lo que dicta el resultado la que conquistó el San Fernando en su visita al Cádiz B. Tres puntos muy importantes que insuflan mucho aire en la tabla a los de Juan Carlos Menudo, mientras que los de Juanma Carrillo, por contra, se instalan en las ultratumbas de la clasificación.
Excepcional ambiente en las gradas del Ramón de Carranza, donde más de 1.200 aficionados presenciaron el derbi en la Preferencia baja, algo más de la mitad de los visitantes, que convivieron con los locales en una gran mañana de fútbol. Una estampa que para nada refleja la rotura de relaciones entre directivas que anunció el presidente isleño José Tréllez en el mes de agosto. Tampoco lo refleja el hecho de que el partido se disputase en el escenario donde actúa el primer equipo amarillo y que las entradas fueran rebajadas a siete euros, cuando hace unas semanas los aficionados del Sanluqueño que fueron al Rosal tuvieron que pagar diez.
Sobre el terreno de juego, el San Fernando fue superior en casi todas las facetas. Pero dio demasiada vida a un Cádiz B que demostró que todavía está muy verde cuando se tiene que poner a competir.
Tras un intercambio de golpes en los primeros compases sin demasiado peligro, llegó uno de los momentos decisivos del partido. Una falta escorada a la izquierda lanzada por Beato la desvió la barrera y despistó a Cobaleda, convirtiéndose en el primer tanto. Y un minuto después, una genialidad de Rodiel dejó solo a Pedro Carrión en un mano a mano con el portero que el de Estación de Cártama no desaprovechó, subiendo el 0-2 al luminoso de Carranza.
La zaga cadista estaba completamente desmadejada y de no ser por Cobaleda, que evitó un gol clarísimo a disparo de Ocaña con el empate a cero, el partido se le podía haber puesto muy cuesta arriba a las primeras de cambio.
Fue marcar el segundo el conjunto isleño y acabarse la primera parte. O eso pensaban los de Menudo, que disfrutaron de 25 minutos muy tranquilos en los que el filial parecía contar con el único recurso de buscar la velocidad en punta de Wilson Cuero, excesivamente desacertado e inocente en la finalización de las jugadas.
Pero cuando se cumplía el minuto 45 llegó el primer susto. El punta colombiano se plantó solo ante David Zamora, que tuvo que derribarlo y García Moreno señaló penalti. Tal vez, incluso, el cancerbero isleño debió ser expulsado. Juanmi transformó el penalti y cambió por completo el escenario de un partido que, en condiciones normales, los isleños debían haber tenido más que cerrado.
Cobaleda ejerce de santo
Salió más agresivo el Cádiz B en la segunda parte, pero volvió a pecar de un puntito de falta de picardía para concretar sus ocasiones. Eso permitió que el San Fernando despabilara y se fuera en busca del tercero para sentenciar el partido. Poco tardó en encontrar el premio. Pedro Carrión recibe el balón dentro del área, muy escorado, y el cadista y exazulino Nano Cavilla lo derriba sin necesidad y provoca un penalti que el propio malagueño se encargó de transformar, convirtiéndose, junto al isleño en las filas del Sanluqueño Adri Gallardo, en el pichichi de la categoría con seis goles.
Parecía que, un poco por mérito de los de Menudo y también por demérito de los de Carrillo, al San Fernando volvía a ponérsele el choque muy tranquilo. Y así hubiera sido si Ñoño, que había salido por Rodiel, hubiera tenido su día ante Cobaleda, un porterazo en letras mayúsculas, y hubiese marcado alguna de las tres ocasiones claras que dispuso frente a la meta contraria. O si lo hubiera hecho Carlitos, que también se topó con el cancerbero.
Pero no fue así y eso dio vida al Cádiz B, que con el gol de Gordo a pase de Cuero volvió a meterse en el partido e, incluso, por momentos -eso sí cortos-, dio la sensación de poder alcanzar la igualada, que finalmente no se produjo.