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Cameron se enfrenta a las bandas
El primer ministro mantiene los recortes en el gasto de la Policía, que eliminará a unos 16.000 agentes
LONDRES. Actualizado: GuardarEl primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer en el Parlamento un plan de acción contra las bandas criminales urbanas, cuyos cabecillas habrían sido identificados como impulsores de los saqueos de los últimos días en la capital y otras grandes ciudades del país. La medida, que debería ponerse en marcha a partir del otoño, se inspira en programas aplicados con éxito en Estados Unidos y Escocia.
En el debate extraordinario que analizó el estallido de violencia que se extendió desde Tottenham, el sábado, a Londres, Manchester o Birmingham, Cameron ofreció el ejemplo del conflictivo barrio de Strathclyde, en la ciudad escocesa de Glasgow, que en 2005 concentraba la mayor tasa de delitos violentos de Europa. 170 bandas callejeras, más que en Londres, operaban en esta gran urbe industrial.
El proyecto, que ya se había aplicado con resultados en la ciudad estadounidense de Boston a partir de 1996, supera los métodos tradicionales de lucha contra la violencia callejera, en favor de una combinación de reducción policial de los delitos y cambio a largo plazo de las actitudes de los más jóvenes hacia las bandas. A este colectivo se le intenta alejar de la marginalidad y ofrecerle alternativas educativas y laborales.
La sesión parlamentaria sirvió también para que el primer ministro anunciara un reforzamiento de los poderes de la Policía, que, según explicó Cameron, podrá bloquear la difusión de mensajes por las redes sociales e impedir que los ciudadanos lleven indumentarias que, como las capuchas, dificulten su identificación.
El futuro de la Policía resquebrajó el consenso que Gobierno británico y oposición mantuvieron ayer en el inicio del debate de emergencia sobre los disturbios. Los diputados se unieron en su condena de la violencia y los saqueos que se propagaron durante cuatro jornadas consecutivas, poniendo en riesgo a la ciudadanía y amenazando con tumbar al Ejecutivo de coalición.
El jefe del Ejecutivo indicó que se indemnizará a todos los afectados por los disturbios, incluso los que no tenían aseguradas sus propiedades o mercancías robadas. Además, se extenderá el plazo oficial para presentar las reclamaciones, que la Asociación de Aseguradoras Británicas estima por encima de los 240 millones de euros. Por otro lado, habrá ayudas para los individuos o familias que han perdido su vivienda y se destinarán 12 millones de euros a programas de rehabilitación de los barrios destruidos.
A su vez, el Ministerio del Interior correrá con los gastos extraordinarios incurridos por Scotland Yard y los servicios de Policía regionales, aunque el presupuesto general destinado a las fuerzas del orden caerá en picado en los próximos años. Los disturbios no justifican, según Cameron, una marcha atrás en el programa de recortes del Gobierno, que eliminará unos 16.000 puestos de trabajo en la Policía de Londres para 2015. El mismo número de agentes que patrullan la capital desde el martes y que continuarán visiblemente activos hasta el domingo.
Recriminaciones
El líder de la oposición, Ed Milliband, y sucesivos diputados laboristas recriminaron a Cameron por insistir en su polémico plan para recortar en un 20% el gasto de la Policía. Pero el primer ministro respondió tajante que «no se trata de presupuestos del futuro sino de las tácticas actuales». Según el líder conservador, el absoluto descontrol que reinó en zonas de Londres, Manchester o Birmingham fue consecuencia de un error en la estrategia y los cálculos de los respectivos jefes policiales. «Desplegaron muy pocos agentes y las tácticas que emplearon fueron erróneas», censuró.
Cameron identificó la causa del error en una aproximación «desequilibrada» de Scotland Yard. «Inicialmente abordaron la situación como una cuestión de orden público cuando esencialmente se trataba de criminalidad simple y pura», señaló. Las dudas persistían en la Cámara en cada nueva intervención de diputados con circunscripciones afectadas por el vandalismo, y el líder conservador reiteró que los recortes redundarán en operaciones administrativas pero no derivarán en una reducción de la presencia policial en las calles.
El primer ministro da prioridad al ajuste presupuestario para controlar el déficit y ayer adelantó que el Ejército podría contribuir a aliviar el trabajo de la Policía si vuelven la violencia y el descontrol. La militarización de las tareas de seguridad civil alarmó a los diputados, pero el líder conservador desvió las críticas con referencias a catástrofes y brotes epidémicos en los que se ha requerido el despliegue de soldados.