El actor posa en Sundance. :: AFP
Sociedad

«En los Oscar se me crucificó sin motivo»

James Franco ActorEl intérprete se siente como el creador de Frankenstein en 'El origen del planeta de los simios'

LOS ÁNGELES. Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La naturaleza frente al ser humano parece ser un tema recurrente en el imaginario del Hollywood actual. James Franco es, como lo describió el 'New York Times', un «esperpento creativo». Un artista que se desenvuelve con la misma gracia en la literatura o en el teatro; monta imágenes para exponer en galerías, actúa o presenta la ceremonia de los Oscar. Su próxima película es 'El origen del planeta de los simios' o lo que es lo mismo, la recuperación de una de las sagas más vistas en la década de los 70. La película, que se estrena mañana, alardea de un despliegue técnico asombroso. Incluye la participación de Andy Serkis, el actor que dio vida al Gollum de 'El señor de los anillos' y el capitán Haddock de 'Tintín'. Franco da vida a Will, un científico que busca una vacuna para el alzheimer con un chimpancé, al que llama César.

-¿Qué le llevo a protagonizar 'El origen del planeta de los simios'?

-Cuando me ofrecieron este proyecto me intrigó la historia. Decidí entrevistarme con el director (Rupert Wyatt) y me encontré con un artista que tenía una gran visión del proyecto. Me interesó la humanidad de la historia, de los personajes, cómo la creación de un humano puede cambiar el curso del futuro. Además, quería trabajar con la gente que hizo la trilogía de 'El señor de los anillos'. Tenía muchas ganas de conocer a Andrew Lesnie (director de fotografía) y Andy Serkis. Con ellos, el rodaje se convirtió en algo diferente. Nunca había actuado frente a alguien que está haciendo un papel que luego se va a modificar por completo con el ordenador.

-Esta nueva adaptación, ¿en qué se diferencia de las anteriores?

-Nos lleva a los orígenes de César, pero en una versión muy diferente. Las otras buscaban hacer un comentario social sobre las relaciones entre las razas y las religiones. La nuestra es una precuela, una cinta que puede compararse con Frankestein, donde un científico desarrolla una fórmula que cambia la existencia de los simios convirtiéndolos en humanos.

-La última edición de los Oscar fue extraña para usted: candidato y presentador. ¿Cómo vivió todas las críticas?

-Son parte de mi trabajo. Solo espero que cuando me critiquen, lo hagan de manera constructiva.

-¿Se arrepiente de presentar la gala de la Academia?

-No porque fue una gran experiencia. Yo no escribí el guion de la ceremonia, solo la presenté. Muchos dijeron que estaba fumado y no es cierto. No salí drogado, ni bebido. Se me crucificó sin motivo.

-Fue una faceta más de su currículo que hasta ahora el gran público no conocía.

-Confieso que aprecio mi trabajo. Todo lo que hago está relacionado. Cada actividad no es un acto aislado sino como partes de un puzle. Mis trabajos, ya sean con la pintura o la escritura son importantes para mí. Mi vida no es solo la interpretación. Sé que cuando hago algo se va a criticar porque van a decir «mira ese actor, ha escrito un libro» o «mira ese actor, está preparando una exposición en una galería». Espero que con el tiempo el público pueda comprenderme.