Vacaciones, ¿qué vacaciones?
Zapatero, el pasado. Rubalcaba, el líder, o eso dice. Y Rajoy debe andar por ahí fumándose un puro
Actualizado:Lejos ya de aquella admonición de los Supertramp, 'Crisis, what crisis?' henos aquí, subidos a su cresta y en el día en que uno hace caso al poeta Claudio Rodríguez y sale humilde a la calle, y ¿qué se encuentra cuando se para en la tienda en la que me venden los periódicos? Pues con una especie de 'Apocalipsis now' a la española que conduce mi mirada hacia los montones de prensa que alemanes y daneses compran en estas tierras alicantinas en las que estoy. La verdad, pienso, mejor compro uno de estos diarios incomprensible para mí pero seguros: estos no te amargan las vacaciones.
-Los periódicos, señor, deben contar lo que pasa. Y usted debería saberlo, me dice la dependienta que me los reserva.
-Sí, le respondo, pero no sabes lo mal que sienta la medicina que solemos dar cuando estamos de vacaciones.
-Según usted, qué deberían traer los diarios españoles en la portada, me espeta la quiosquera.
-El mapa del tiempo, lo último del Real Madrid, algo del Barça, y en todos la crónica diaria que en ABC firma cada día Alfonso Armada, 'Por carreteras secundarias'.
-No sé de qué me habla, responde. Y yo no te entiendo, le digo.
Así estoy hasta que busco acomodo en la sombra y despliego los papeles en una mesa que dos horas más tarde se llenará de gambas rojas y arroces negros. Como si estuviera cometiendo un delito abro el primer periódico. Prima de Riesgo: 404. Zapatero transmite a la oposición que la crisis de la deuda es muy delicada. Miro por si alguien está pendiente de mí y ve los gestos que salen de mi cara. Doy la vuelta al periódico para olvidarme de los zarpazos que los mercados están dando a mi país y me encuentro en la contra con esto: «Habrá sangre, pero el Asad caerá», dice una investigadora hispano-siria llamada Sirin Adlbi Sibai. Respiro hondo antes de coger el segundo: «La crisis de la deuda asedia a España.». Un líder nacionalista, de esos que intermitente llora según esté en Barcelona o en Madrid, uno más de los que aprieta la teta del Estado y luego mira a otra parte, asegura tras hablar con el presidente que la situación es gravísima. Gravísima desde cuándo, señor Durán i Lleida. Venga, hombre, díganoslo.
Los mercados recuerdan nuestra poquedad como país, nuestra escasez política, nuestro sentimiento imperfecto que impide que descubramos el secreto: solo saldremos de esto juntos. Zapatero, el pasado. Rubalcaba, el líder, o eso dice. Y Rajoy debe andar por ahí fumándose un puro. ¿Qué, que tal tira don Mariano? Y por si fuera poco Ricardo Costa, el amigo del bigotes, el del 'Gürtel', escribe un artículo que titula 'Medidas para ciudadanos reales'. Dios mío, ¿son esto vacaciones? ¡Qué vacaciones! Vuelvo al quiosco y le digo a la dependienta: «Dame un par de diarios, uno alemán y otro danés. ¿Tienes alguno ruso? Y quédate con el cambio».