La UE convoca una reunión de urgencia por el contagio de la crisis de deuda a Italia
Van Rompuy aprovecha el Eurogrupo para organizar una cita previa marcada por la escalada de la deuda del país transalpino
BRUSELAS.Actualizado:Italia empieza a poner nerviosa a la UE. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha organizado hoy una reunión de urgencia en Bruselas para analizar la situación del país transalpino tras dispararse el pasado viernes la prima de riesgo de su deuda. El líder comunitario ha aprovechado la celebración de la cumbre mensual de ministros de Economía para citar, entre otros, al presidente del Banco Central Europeo, el jefe del Eurogrupo y un alto representante del Tesoro italiano.
El portavoz de Van Rompuy negó que el encuentro responda a una situación de «emergencia» en Europa. A su juicio, debe enmarcarse en las reuniones habituales que el presidente del Consejo celebra todos los lunes con José Manuel Durao Barroso, otro de los invitados, y que en muchas ocasiones se abren a más dirigentes. En cuanto a la presencia de un representante italiano, se trata de una simple «coincidencia» y no debe interpretarse como una señal.
Pese a las explicaciones del portavoz comunitario, a nadie se le escapa que Europa se llevó un buen susto el pasado viernes. Todavía se dejaba sentir la fuerte presión ejercida sobre Portugal, por la calificación de su deuda por Moody's como bono basura, cuando la prima de riesgo de la deuda italiana escaló hasta los 247 puntos básicos con respecto al bono de referencia alemán. El Tesoro de Roma no había sufrido un castigo de semejante magnitud desde la puesta en marcha del euro. Hasta ahora, el país transalpino había logrado sortear las presiones de los inversores aunque su nivel de endeudamiento supera el 120% del PIB -España está en el 63%- y se le había señalado como víctima potencial.
Italia no solo se ha metido en este lío por su elevada deuda pública. La inestabilidad política también le ha pasado factura en los mercados. El ministro de Economía, Giulio Tremonti, se ha visto salpicado de lleno por un nuevo escándalo en el país. Al parecer, uno de sus antiguos asesores, acusado de corrupción, le pagaba el alquiler de su piso en Roma. Silvio Berlusconi contribuyó a enfangar más su imagen al señalarle como el autor de la legislación que ha tenido que retirar recientemente porque favorecía sus intereses empresariales.
Test de estrés
El otro gran factor que explica el contagio de la crisis de la deuda a Italia apunta a las dudas sobre sus bancos. Esta semana está previsto que se publiquen los test de estrés sobre el sector y cinco entidades transalpinas podrían suspender. Mario Draghi, futuro presidente del BCE, desmintió esta posibilidad, pero no pudo evitar que la Bolsa de Milán se desplomara el viernes un 3,5%. Esta acumulación de indicios preocupantes y el peso específico de la economía italiana en Europa han llevado a Van Rompuy a organizar el encuentro.
Aunque de esta cita no se esperan resultados concretos salvo muestras de apoyo al Gobierno transalpino, el presidente del Consejo aprovechará la ocasión para debatir la situación de Grecia. Angela Merkel y Nicolas Sarkozy acordaron que el segundo rescate del país heleno debía cerrarse antes de las vacaciones, pero queda mucho por recorrer. El principal escollo está en la involucración de los bancos, que podrían llegar a aportar hasta 30.000 de los 110.000 millones que alcanzaría el salvavidas. De momento, los socios comunitarios no han logrado consensuar una fórmula.
Francia y Alemania, los más expuestos a la deuda helena, han convencido a sus bancos para que participen en el rescate. Standard & Poor's advirtió de que consideraría un impago la solución promovida por París para que sus entidades relajen la presión sobre Atenas. Si la agencia norteamericana constatara una suspensión de pagos, la catástrofe sería comparable a Lehman Brothers. Los ministros de Economía intentarán avanzar en una solución, aunque el Gobierno griego ya ha avisado de que el rescate podría retrasarse a septiembre.