CAMBIO DE CICLO EN EL XEREZ
Actualizado: GuardarCon las dos últimas despedidas producidas hace unas horas en el Xerez se cierra, prácticamente, el ciclo más glorioso que hasta el momento ha podido vivir el conjunto azulino. La marcha de Mario Bermejo y Antoñito, además de dejar huérfana la delantera del Deportivo, se carga de un plumazo buena parte de los pesos pesados que quedaban dentro del vestuario. Con el permiso de Chema y Jesús Mendoza, el adiós de Moreno, Bermejo y Antoñito supone el cambio de ciclo en el Xerez. Una transformación, transición, llámenlo como quieran, que personalmente no me ha gustado nada.
Ya lo dije sobre estas mismas líneas cuando el gran Vicente Moreno colgó las botas entre lágrimas. Una temporada antes le tocó pasar ese mal trago a Emilio Viqueira y esta semana el turno ha sido para el delantero cántabro y el Romario del Polígono. Su despedida del Xerez no ha podido ser sobre el césped de Chapín, ante una afición que nunca olvidará a estos dos grandes futbolistas. Sus goles forman ya parte de la historia de este club, su esfuerzo, su chispa, su magia, su forma de ser, todo, contribuyeron a hacer grande el mejor ciclo azulino.
La carta de Antoñito de despedida no pudo ser más franca, más clara. Él mismo lamentaba que la afición que coreó su nombre en las más grandes tardes de gloria del xerecismo, que cantaba aquello de «¡¡qué bonito, qué bonito, son los goles de Antoñito!!», o las que siempre han entendido su duende, ahora no puedan ver de cerca como este sevillano, un jerezano y xerecista más, derrama lágrimas por el escudo del Xerez.
Gracias a los dos, a Bermejo, a Antoñito. Ambos forman parte de la historia más bonita del Xerez, sus goles no volverán a servir para que el Deportivo gane un partido, pero sí se recordarán aquellos tantos que nos salvaron del descenso a Segunda B o los que nos impulsaron a Primera, también los de la Liga de las Estrellas. Gracias.