El PP pide al vicepresidente que deje todos sus cargos en el Gobierno
La cúpula popular duda que si Rubalcaba sigue en el Gobierno se pueda garantizar «juego limpio» en las próximas elecciones generales
MADRID. Actualizado: GuardarEl objetivo político y electoral del PP desde hace meses es Alfredo Pérez Rubalcaba, pero la dirección nacional de los populares ha aguardado a que su condición de candidato a la Presidencia del Gobierno fuese oficial para reclamar de manera formal su cese como vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz gubernamental.
El motivo que esgrimió ayer Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP, para justificar esta petición puede levantar ampollas entre los socialistas. Los populares defienden que la salida de Rubalcaba del Ejecutivo «garantizará el juego limpio» en las elecciones generales previstas para marzo de 2012.
Y todo ello pese a que el propio titular de Interior ya anunció la semana pasada que dejará esta cartera antes de que se convoquen los comicios. «Desde el momento en que Rubalcaba es candidato del PSOE, pensamos que no puede ser la persona que más poder acumula en España después del presidente del Gobierno», acotó. González Pons, tras la reunión del comité de dirección del PP, aseveró que Rubalcaba «incurre en graves incompatibilidades» desde que el pasado sábado el comité de garantías del PSOE lo proclamase aspirante a la Moncloa.
Más que de impedimentos legales para desempeñar estas tareas, el PP señala cuestiones éticas y de organización. El dirigente del PP auguró que el rival de Mariano Rajoy en 2012 atenderá más a «su propio interés» que al interés común de todos los españoles. Además, indicó que la situación a la que se enfrenta el Ministerio del Interior, sobre todo por la presencia de Bildu en ayuntamientos y diputaciones del País Vasco, requerirá un «ministro a tiempo completo» que no tenga que emplear parte de su tiempo a recorrer el país presentando su candidatura.
En el PP recuerdan que Rajoy renunció a su cargo como vicepresidente primero del Gobierno en agosto de 2003 y fue nombrado secretario general del PP, una vez que José María Aznar lo señaló como su sucesor al frente del partido y candidato a las generales de 2004.