Sobre 'Democracia real, ya'
CATEDRÁTICA E.U. ÁREA DE SOCIOLOGÍAActualizado:La democracia es el sistema menos imperfecto que hemos logrado construir para gobernarnos. La democracia comenzó siendo llamada burguesa porque el sistema de voto permitía votar exclusivamente a quienes estaban en el censo: varones y propietarios de tierras, industrias. La burguesía se rebeló contra el Antiguo Régimen para conseguir el poder del que estaba excluida en una sociedad estamental que valoraba el linaje por encima de las propias acciones, así como para gozar de libertad para realizar sus propios negocios, libertad de la que no disponía en un contexto en el que la religión dictaba la moral en los comportamientos económicos. El liberalismo fue la ideología que desligó a las personas de sus estrechos vínculos con el parentesco, la comunidad, el oficio (el gremio), la religión. Las religiones tradicionalmente han cumplido, entre otros, un papel de integración, aceptación del orden social vigente y control de los propios impulsos y egoísmos. Esta última función comenzó a resquebrajarse cuando Adam Smith legitimó el (anteriormente proscrito) máximo beneficio individual considerándolo como el motor del beneficio colectivo.
La puesta en marcha del capitalismo llevó a una situación tan injusta que la reacción no se hizo esperar. La reflexión hecha a finales del XIX desde círculos académicos conservadores les llevó a abandonar el dogma de que el gobierno no debe inmiscuirse en la economía y propusieron medidas para mejorar la situación de la clase obrera: entendieron que la miseria era lo que les llevaba a sublevarse contra el sistema.
La revolución ansiada por el movimiento obrero tomó forma a partir de 1919. El comunismo avanzó en la igualdad económica a costa de cercenar derechos políticos. La voluntad del comunismo y la del capitalismo fue extenderse. La existencia de rival obligó a 'mejorar' las propuestas de cada sistema.
Se evidenció el fracaso práctico del liberalismo en las sucesivas crisis sufridas por el capitalismo hasta desembocar en el colapso de la Gran Depresión que afectó a todo el sistema. Los gobiernos tuvieron que intervenir y a partir de ese momento se fue consolidando la forma de gobierno menos injusta que ha existido históricamente: el estado de bienestar. Un estado que compatibiliza el capitalismo y la democracia minimizando el conflicto social a través de la garantía de bienestar y seguridad para todos los sectores sociales. Entre lo que se consigue a través de la revolución y lo que se consigue a través de la reforma, la senda reformsta ha sido más lenta pero más eficaz.
Sólo se ha avanzado en la consecución de derechos como consecuencia de la acción de movimientos sociales. Los partidos políticos fueron resultado de ellos. Sólo pueden llevar a cabo sus políticas si acceden al poder y para ello han de ganar en votos. Su discurso ha de ser aceptado por el electorado que comparte su ideología pero también por el más cercano a este discurso, para lo cual la ideología se despoja de sus aristas más extremas: se 'centra'. Así, se desdibujan las ideologías tradicionales, dejando en la orfandad a parte del electorado.
La regresión hacia el control de la política por la economía se lleva realizando desde las políticas de Thatcher y Reagan y desde que múltiples fundaciones, centros de estudios, universidades, medios de comunicación, etc. financiados por los grandes poderes económicos han empaquetado un único discurso como posible: el neoliberal. Desde entonces, el retroceso del estado de bienestar parece imparable incluso en países más desarrollados económicamente y con mayor tradición democrática que el nuestro. A fin de conseguir inversiones o frenar posibles deslocalizaciones a otros países de mano de obra desprotegida, sin legislación medioambiental. en muchos países, gobiernos de diversas ideologías llevan décadas adecuando sus políticas fiscal, crediticia, laboral. a los intereses de las grandes corporaciones económicas, que cada vez consiguen más beneficios con menos personal contratado. Beck define la globalización como 'capitalismo sin trabajo, capitalismo sin impuestos'.
Hay muchas razones de un peso enorme para salir indignados a la calle. Bienvenidos sean los movimientos sociales, siempre que su objetivo no sea excluir a otros colectivos de sus derechos. Para evitar el vaciamiento de la democracia que tanto ha costado conseguir, hay que empezar por los aspectos más determinantes. Para tener derecho a trabajo, vivienda. hay que impedir que la economía controle a los ciudadanos a través del control de la política. Para controlar la economía, hay que ir a la raíz de su poder: hay que globalizar los derechos laborales para que los gobiernos no compitan entre sí; eliminar los paraísos fiscales e imponer una tasa a las transacciones financieras que impidan los movimientos especulativos. Esos movimientos han originado la actual crisis, de la que se dijo en un primer momento que supondría la refundación del capitalismo, ya que de pronto convenía que el estado interviniera para salvar con dinero público a las compañías especuladoras. Ello ha llevado al endeudamiento público que permite que los sacrosantos mercados ataquen a países a los que ahogan literalmente. Es verdaderamente indignante.
Y ¿cómo no acordarse del hambre en el mundo? es una afrenta a la humanidad: muchos animales se comportan de forma extremadamente altruista. Para exigir, hay que votar. Nuestra pasividad y nuestro excesivo consumo son insostenibles. Los valores tóxicos de la TV no animan: pan y circo.