OBSERVATORIO
Actualizado: GuardarLlevamos un tiempo alargado analizando, contemplando y dándole vueltas a la cabeza para llegar a una conclusión fiable sobre la anatomía general y psíquica del Partido Popular de España (PPE), con todo su enunciado, talante, claroscuros, miserias, grandezas, contradicciones y bandazos pendulares. Pero no hay forma de contemplar finalmente un resultado fiable, completo y comprensivo de sus atascos y avances intermitentes. Una auténtica galimatías. Sobre todo el PP andaluz, incluyendo a Ceuta y Melilla, como los antiguos mapas de la España del general bajito.
Y tiene migas esa contemplación del centro derecha patrio. Porque tendría que llamarse así: Partido Popular del centro derecha español (PPDE). Un enunciado profundamente español, con sus virtudes y contradicciones. Con sus glorias y lapsus. Porque es cierto que al PSOE, aquí en Andalucía, le encanta mojarle la oreja a estos peperos que, en mayor medida, proceden de familias piadosas y añorantes de otros tiempos de la sociedad nacional.
Andalucía es un excelente observatorio para el análisis sosegado y profundo. Y de toda esa meditación que se hace en la Andalucía plural sobresale la dialéctica costumbrista de la Andalucía rural que con tanto tino sabe utilizar el desahogado y versátil Javier Arenas. En efecto; el líder Arenas es terco como un beduino del desierto pero, a la vez, le agradaría tener un puntito socialista de la vida. Es decir, ser como Pepe Caballos o Enrique Linde, porque ser como Rafael Escuredo, sería demasiado por Arenas. En realidad, tampoco como Linde, pues no se le reconoce al prócer conservador ninguna habilidad como danzantes enlazando a una hermosa muchacha.
Vemos, pues, más mundanos y versátiles a los socialistas de esta tercera generación de rojos de la democracia formal que, a veces se nos atraganta, que a los peperos andaluces del dicharachero Rajoy. La culpa la tiene este líder nacional de las formales buenas intenciones y el costumbrismo neoconservador. Un dato: Rajoy y Arenas se encuentran y platican, como mucho, una vez al año, como esas cofradías andaluzas que en Semana Santa confrontan sus 'pasos' o 'tronos' en el desfile procesional, según el rincón andaluz de turno. Pero a lo que íbamos: no descarten el triple en la próxima quiniela de las elecciones generales y locales. Aunque una variante sería más rentable.