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Editorial

Polémica inútil

La cuestión no es si llegaremos a los cinco millones de parados sino cuando se adoptarán las reformas que impulsen la productividad

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El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, expresó ayer en Punto Radio su certeza de que se ha superado ya la temida 'barrera' de los cinco millones de desempleados durante el primer trimestre de 2011 y estimó que la tasa de paro alcanzará el 21% en la Encuesta de Población Activa (EPA), que se publicará el próximo viernes. El sindicalista optaba así por la tesis del sector pesimista del Gobierno, encabezado por el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien tiene enfrente al ala optimista, personificada por la vicepresidenta Salgado. Ambos ministros han efectuado declaraciones contradictorias días pasados, para regocijo de la oposición. Dolores de Cospedal ha lamentado con ironía que ambos «se peleen» por esta cuestión. En el último cuadro macroeconómico 2011-2013 que el Gobierno ha presentado este mes a Bruselas, Economía mantiene sus previsiones de crecimiento -el 1,3% del PIB este año- pero incrementa cinco décimas, hasta el 19,8%, la tasa de paro prevista para 2011, y un punto (hasta el 18,5%) la de 2012. La mayoría de los actores económicos nacionales e internacionales creen que el crecimiento de la economía española en el año en curso no sobrepasará el 0,8% -una tasa nada desdeñable si se tiene en cuenta el severo ajuste que estamos realizando y el efecto perverso del alza de la energía y de las materias primas- por lo que estos pronósticos, que efectivamente mantendrían el paro por debajo de los cinco millones, no tienen gran fiabilidad. Conviene recordar que Solbes negó en su momento que la crisis llegara a generar cuatro millones de parados. Con la población activa registrada en el último trimestre de 2010, cinco millones de parados equivalen a una tasa de desempleo del 21,64%. Lo cierto es que nos encontramos cerca y que resulta poco útil polemizar sobre si llegaremos o no a la frontera fatal. Tampoco tiene mucho sentido intentar evitarlo haciendo aflorar súbitamente toda la economía sumergida, como si hasta ahora tal clandestinidad no hubiera sido relevante. Lo realista, en cambio, sería reconocer que, puesto que no es probable que lleguemos pronto a crecimientos superiores al 2% que permitan crear empleo neto, es preciso acelerar las reformas estructurales para ganar cuanto antes mayor productividad. Dicho de otro modo, habría que ponerse a trabajar en vez de discutir sobre si son galgos o podencos.