Es noticia:
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizCádiz
ESPAÑA

El abogado de ETA que quiso matar a Urkullu fue la pista hasta el arsenal

La Guardia Civil encontró hace un año en el despacho de Jon Enparantza un documento del comando 'Erreka'

MELCHOR SÁIZ-PARDO
MADRID.Actualizado:

La pista clave para llegar tras una década de investigaciones al mayor arsenal de ETA en España vino de la mano de un abogado de la propia organización terrorista. Se trata de Jon Enparantza, el mismo letrado que, según la Guardia Civil, propuso a los pistoleros asesinar al presidente del PNV, Iñigo Urkullu, o que supuestamente pasó a la banda informaciones para tratar de atentar en Madrid contra el vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Según revelaron ayer mandos de la lucha antiterrorista, la última fase de las pesquisas que el martes llevaron a la detención en Legorreta de los hermanos Esnaola Dorronsoro y al hallazgo del depósito de armas del caserío Olalde donde ETA escondía más de 850 kilos de explosivos comenzó el 14 de abril de 2010. Ese día, los funcionarios de la Jefatura de Información detuvieron a tres abogados de ETA, Enparantza, Iker Sarriegi y Arantza Zulueta, en una redada contra el 'aparato H-Alboka', que supuestamente transmitía las órdenes de la cúpula terrorista a los presos.

Los agentes registraron entonces el despacho que compartían Enparantza y Sarriegi. Y un papel llamó la atención de los expertos. Era, según relatan los atestados policiales, un «documento perfectamente empaquetado y envuelto en papel plastificado». Siempre según los informes de los agentes, aquel escrito era en realidad «una comunicación orgánica, preparada para su envío, dirigida por un miembro de ETA que responde al alias 'RK' al 'aparato logístico' de la organización terrorista (Lohi)».

Las letras 'RK' eran viejas conocidas para la Guardia Civil. Tras ellas se ocultaba 'Erreka', el comando 'fantasma' de cuya existencia los funcionarios sabían desde al menos 2002 gracias a los papeles incautados a los jefes de ETA Juan Antonio Olarra e Ibon Fernández Iradi, 'Susper'. 'RK' era un comando que se dedicaba a repartir explosivos a otros 'taldes' y cuya desarticulación se había convertido en una verdadera obsesión para las fuerzas de seguridad.

Los papeles de Enparantza, apuntan los informes de Interior, se referían a que el abogado había sido o era el «canalizador» de una «cita orgánica de ETA, concretamente entre miembros legales de la organización terrorista (los hermanos Esnaola, RK) y los responsables del aparato logístico (Lohi), encargados de suministrar medios y recursos materiales necesarios para la comisión de acciones terroristas».

Ese documento logró «resucitar» una investigación que entonces llevaba parada más de tres años y que siempre había conducido a una vía muerta. Pero ahora, por primera vez, sabían de una persona que tenía, al parecer, contacto directo con el misterioso 'Erreka'. 'Mik Mik' quedó en libertad condicional el pasado diciembre. Sus movimientos desde entonces, revelaron mandos de la investigación, han sido claves para llegar a Legorreta.

«Posición central»

Sin la pista de Enparantza, reconocieron ayer los responsables del operativo, habría sido imposible llegar hasta el 'comando Erreka', ya que este 'talde', habida cuenta de que ocupaba una «posición central» en el 'aparato logístico' de la banda, adoptaba extremas medidas de seguridad. El 'Erreka', al ser responsable del mayor arsenal que jamás ETA ha escondido en territorio español, dependía en exclusiva de la dirección de la banda y de 'Lohi'.

Aitor e Igor Esnaola nunca tenían contacto directo con los comandos a los que suministraban los explosivos, un desconocimiento que les ponía a salvo ante las caídas de los 'taldes'. La Guardia Civil no se atreve aún a cuantificar a cuántos comandos pudieron entregar explosivos, pero los agentes están seguros de que «buena parte» de los usados en los atentados cometidos en la última década, descontando los vehículos-bomba directamente confeccionados en Francia, pasaron por sus manos.

Entre tanto, los agentes continuaron el rastreo del vasto terreno del caserío Olalde a la búsqueda de más material.En las últimas horas hallaron tres escopetas de repetición, 20 cajas de munición, una olla de 70 litros susceptible de ser usada como contenedor de explosivos, tres temporizadores, 400 tubos metálicos que ETA suele usar para fabricar detonadores, 4.000 euros y nueve teléfonos móviles.