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La UE enfurece a Italia al negarse a acoger inmigrantes

Roma se cuestiona el «sentido» de seguir en la Unión ante su rechazo a distribuir a miles de 'ilegales' tunecinos

BRUSELAS. Actualizado: Guardar
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Los socios de la UE rechazaron ayer distribuir por territorio comunitario a los 25.000 inmigrantes tunecinos llegados a Italia desde principios de año. Los ministros de Interior de los Veintisiete se negaron a respaldar una propuesta del Gobierno de Roma que permitiría a los 'sin papeles' lograr un permiso temporal para quedarse en Europa. La negativa de los países miembros enfureció al Ejecutivo de Berlusconi, que llegó a cuestionarse el «sentido de seguir formando parte de la Unión».

El titular de Interior italiano, Roberto Maroni, salió de la tensa cumbre celebrada en Luxemburgo hecho una fiera. «La UE se activa rápido solo para salvar a los bancos y declarar la guerra, pero cuando se le pide solidaridad para ayudar a un socio en dificultades se esconde», censuró. Su intervención no tuvo desperdicio y acabó acusando a la Unión de «abandonar» a su país.

Italia no fue el único Gobierno que subió ayer el tono. Francia cargó a su vez contra el Ejecutivo de Roma por anunciar unilateralmente la semana pasada que concedería una autorización provisional a buena parte de los 25.000 'ilegales'. Este documento, que ya está en poder de un número indeterminado de inmigrantes, permitiría a sus titulares moverse por la UE sin mayores problemas.

La bronca que estalló en Luxemburgo es fruto de la intensa presión migratoria que afronta Italia desde que comenzó el año. Aunque la isla de Lampedusa ha recibido miles de inmigrantes en los últimos ejercicios, la situación se agravó a mediados de enero tras el estallido de las revueltas norteafricanas.

La UE ha ido respondiendo a las sucesivas peticiones de ayuda de Italia con dinero y medios técnico. Pese a los esfuerzos comunitarios, Roma siempre ha lamentado que la UE no otorgara una dimensión europea al problema. Por ello, Maroni anunció que concedería un permiso temporal a buena parte de los 25.000 tunecinos. El certificado, según precisó, no se entregaría a «sujetos socialmente peligrosos» ni a los que tuvieran un proceso de expulsión abierto. Paralelamente, Berlusconi remarcó el sábado en Lampedusa que los Veintisiete debían implicarse para frenar el «tsunami humano» que sufre su país.

La UE respondió ayer a Italia con una doble negativa. Los ministros de Interior se opusieron a activar una directiva de protección temporal para los 'sin papeles'. Esta herramienta, pensada para hacer frente al desplazamiento de miles de refugiados por un conflicto, subraya que deben cumplirse tres supuestos: necesidad real de apoyo internacional, imposibilidad de que los 'sin papeles' vuelvan a su país por cuestiones de seguridad y que se trate de un flujo masivo de afectados. El segundo 'no' a Italia fue proclamado por Francia y Alemania. Ambos gobiernos anunciaron que reforzarán los controles en sus fronteras después de que Roma acordara por su cuenta ofrecer permisos temporales. El Ejecutivo galo indicó que ya han empezado a «devolver» a Italia a 'sin papeles' tunecinos.