Rajoy sostiene que la «interinidad» de Zapatero lastra la recuperación
Acusa al responsable del Gobierno de «prolongar su agonía» para resolver la sucesión en el PSOE
MADRID.Actualizado:Casi 48 horas ha tardado Mariano Rajoy en valorar la decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de no repetir como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en 2012. Una reacción de perfil bajo que obedece a una estrategia fijada por el propio Rajoy: «nada ha cambiado» tras el Comité Federal de los socialistas. El único anuncio que los populares esperan oír de Zapatero es el de la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales, a poder ser, para el próximo otoño. Recuerdan en la dirección del PP que desde que Rajoy reclamó el adelanto electoral, hace nueves meses, durante el pasado Debate del estado de la Nación, la realidad económica en España «ha empeorado» de forma considerable.
El líder del PP, en una entrevista radiofónica matinal y en un almuerzo-mitin en Murcia, defendió ayer la misma idea: la «interinidad» de Zapatero supone un lastre para la recuperación en España. Se mostró convencido de que esta circunstancia irá a peor a partir del verano, porque las primarias socialistas derivarán en una «bicefalia» en el partido que sostiene al Gobierno. Dejó claro, asimismo, que se ve «con experiencia, con ganas y con coraje» para ser presidente, sobre todo desde el convencimiento más profundo de que «ahora toca un cambio».
El jefe de la oposición insistió en que la retirada de Zapatero no otorga al país «ni certidumbre ni seguridad» y acusó al presidente del Gobierno de «prolongar su agonía para tratar de resolver los problemas de sucesión en el PSOE». Rajoy lamentó la imagen que ofrecen hoy por hoy los socialistas, que no es otra, a su juicio, que la de un grupo «enredado en quinielas, disputas y espectáculos» sobre el relevo de su jefe de filas. Situó frente a este PSOE en «descomposición» a un PP «unido» que «gobernará para todos los españoles, nos voten o no».
Al hilo de este análisis, y durante la entrevista que concedió a la Cadena Ser, el líder de la oposición confesó que su programa huirá de planteamientos ideológicos férreos, de modo que lo puedan votar la mayoría de los españoles. «Tenemos que terminar con el 'soy der Beti manque pierda'», remachó con sarcasmo aludiendo al dicho con el que los aficionados del Real Betis confirman que mantendrán la fidelidad a sus colores aunque salgan derrotados.
Una cuestión chirría, al menos a priori, en el discurso del PP sobre la «interinidad» de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno: el recuerdo del segundo mandato de José María Aznar, que se sabía desde el primer día que sería el último por su decisión de su mandato a ocho años. Rajoy eludió hacer comparaciones sobre ambos casos. Solo dijo que «nadie le pidió a Aznar que se fuera. A Zapatero, muchos miembros de su partido». «Era [Aznar] un presidente apoyado», dijo para subrayar la, en su opinión, diferencia con el líder socialista. El presidente del PP tampoco es partidario de limitar por ley el tiempo máximo de permanencia en la Moncloa. No concretó asimismo qué haría si fuera presidente del Gobierno, y apuntó que lo más democrático sería que cada partido decida sobre este particular como crea más conveniente.
No habrá moción de censura
Rajoy confesó que, en la primera oportunidad que tenga, deseará a Zapatero que tenga «suerte en lo personal», pero incidirá en que «con marcharse no basta», sino que debe dejar que los españoles decidan con su voto qué política económica desean. Rechazó, de plano, la posibilidad de que el PP presente en el Congreso una moción de censura porque en la actual coyuntura social y económica de España no caben «frivolidades». Una vez contrastado que los populares carecen de los apoyos parlamentarios para derrotar al PSOE -CiU, PNV y la izquierda darían la espalda al PP-, Rajoy tiene claro que ese instrumento parlamentario «solo generaría confusión» entre los ciudadanos y, por tanto, carece «de utilidad».
Una vez amortizado Zapatero, el PP considera que el rival más factible para 2012 es Alfredo Pérez Rubalcaba. Rajoy negó que su partido haya emprendido una campaña de acoso y derribo contra él en el Congreso, en referencia a la batería de preguntas que su grupo realiza al vicepresidente primero cada semana durante la sesión de control al Gobierno. Una eventualidad que tiene un «arreglo facilísimo», según Rajoy. «Que algún miércoles -apuntó- el señor Rubalcaba nos diga la verdad sobre el 'caso Faisán' y entonces le dejaremos de preguntar».
Rajoy considera que el sentido de Estado y el pacto antiterrorista no son una mordaza para preguntar al Gobierno sobre la lucha antiterrorista. «¿Deberíamos callarnos o aplaudir al Gobierno?», se preguntó. Dejó claro que mantendrán la presión en el Congreso con relación al chivatazo a ETA durante la anterior tregua, aunque sin retirar su apoyo al Gobierno socialista en materia de lucha antiterrorista, «siempre que siga haciendo bien las cosas». El siguiente examen, que Bildu no se presente a las elecciones municipales y autonómicas el 22 de mayo.