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SOMOS DOSCIENTOS MIL

LOS 'CUTRE PREMIOS'

La única explicación al desatino organizado el pasado lunes es que estuviera la alcaldesa

ILDEFONSO CÁCERES
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Me veo en la ineludible, pero voluntaria obligación, de comenzar estas líneas señalando que la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre (premio Promoción de Jerez), el Grupo Hace, Hoteles Andaluces con Encanto (premio Calidad Turística), el Grupo Romero Caballero (premio Iniciativa Empresarial Innovadora), las Rutas del Vino y del Brandy del Marco (premio al Mejor Producto Turístico), el Obispado de Jerez (premio Mira Jerez), la compañía aérea Iberia (premio Difusión del Destino), José Mercé, Juan de la Flor Jarque y, para mí muy especialmente, mi entrañable Gonzalo Galera (galardonados por su importante Trayectoria Profesional), se merecen, más que de sobra, no solo haber sido galardonados con los primeros Premios de Turismo de Jerez, sino muchísimo más. Todos ellos, cada uno en su particular parcela de trabajo, que va desde el baile de los caballos, pasando por el cante flamenco, las aerolíneas, la restauración (quién no conoce el Tendido 6) o la dirección de un emblemático hotel de nuestra ciudad, llevan y promocionan Jerez de la Frontera allá por donde van.

Precisamente por ello, por la importancia y categoría de todos y cada uno de los premiados, no es de recibo que, para premiarles, el Ayuntamiento monte a la carrera estos 'cutre premios' que, como sabrán, fueron entregados el pasado lunes en un acto celebrado en los Museos de la Atalaya, convocados por el Ayuntamiento al amparo del denominado Plan Turístico de Jerez.

La única explicación que puedo hallar al desatino organizado, es que la entrega fue presidida por la alcaldesa, Pilar Sánchez quién, a su frenética actividad inauguradora de esos días, previos a que la ley le cerrara ese tipo de actos ante la inminente convocatoria electoral, añadió el de presidir una entrega de premios inventada a toda prisa y, por ello, mal organizada.

De hecho, incluso el acto en sí debió comenzar una hora más tarde de la fijada, pues parece que ese fue el tiempo necesario para que la organización buscara, entre diversos colectivos afines, a un buen número de personas que rellenaran los enormes huecos que se observaban en el auditorio, que a la hora fijada, estaba bastante vacío.

He de confesar que no asistí al acto, básicamente porque supongo que no figuro entre los listados de personas a las que invita nuestra alcaldesa. Espero que esta columna nada tenga que ver en ello. Sin embargo, la información que les facilito está plenamente contrastada, pues proviene de varios asistentes al acto, fieles lectores de estas líneas, a quienes agradezco públicamente el contenido de la presente crónica.

Me dicen que el acto estuvo mal organizado. Incluso el personal que servía el catering estaba formado por bedeles del Ayuntamiento uniformados de celeste. Mesas sin mantel acogían tapas a tono con el desaguisado general. Era como si en casa del cuñado, alguien dijera: «Vamos a poner unas tapitas», lo que resulta impropio en una celebración donde se pretende ensalzar aquellas empresas y profesionales que hacen que nuestra ciudad referente turístico internacional.

Fíjense como debió de ser la cosa, que en un acto de tal calibre, celebrado en vísperas de una convocatoria electoral fundamental para nuestra ciudad, ni siquiera asistió un triste Consejero de la Junta de Andalucía, lo que demuestra que, o bien el acto estaba mal organizado, o tal vez que la soledad de nuestra alcaldesa en su partido le ha llevado a graves extremos de abandono.

Coincido con el delegado municipal, señor García Bermúdez, quien consideró que «el acto es una celebración necesaria en una ciudad donde el turismo, no solo es un factor de desarrollo, sino también un sector en el que profesionales e instituciones desarrollan una labor que tiene como consecuencia una realidad que se sustenta en la innovación y la excelencia». Sin embargo, a pesar de que el acto fue retransmitido en directo por Onda Jerez televisión, a pesar de que contó con las actuaciones de David de María, Ezequiel Benítez y el monologuista José Campoy, el acto -según mis informantes- fue cutre de castigo y es justo que, previo reconocimiento de todas las bondades de cada uno de los premiados, desde aquí me queje de aquello que se hace mal, tarde, improvisado y, posiblemente, buscando el autobombo de una alcaldesa que afronta a la desesperada sus últimas semanas de gobierno municipal.