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FÚTBOL / PRIMERA DIVISIÓN

Otro derbi con guión blanco

El Madrid volvió a resolver pronto, esta vez gracias a Benzema y Özil, y luego se agarró a Casillas ante un Atlético impotente

IGNACIO TYLKO
MADRIDActualizado:

El Madrid resolvió el derbi, a priori siempre inquietante, con el mismo guión de los últimos años. Y ya van doce sin que el Atlético le someta en el Calderón, lleno como nunca a impotente como siempre. Un gol de Benzema en el arranque, igual que lo podían haber firmado en su día Raúl o Van Nistelrooy, un Iker Casillas después estratosférico y una sensación de que en cuanto lo necesitaran, los blancos llegarían y marcarían. Habían jugado el miércoles ante el Lyon pero incluso acabaron mejor en lo físico pese al gol del Kun que dio cierta emoción al final. Todos menos Cristiano, con quien Mourinho volvió a arriesgar durante más de una hora pese a estar renqueante, con malas sensaciones musculares.

Se le podrá acusar de conservador por prescindir de Di María y reforzar el centro del campo con Lass, pero Mourinho acertó. Igual que ante el Valencia, en terreno del Auxerre o en choque copero del Pizjuán. Ahí, en esa zona siempre clave, le ganó la batalla táctica a Quique, que repitió la alineación que tan buenas prestaciones ofreció ante el Villarreal pero pecó por osadía. Con Tiago y Mario Suárez en el medio, dos jugadores casi más de construcción que de quite, y Reyes y Elías en las bandas, el equipo se rompía. Un 4-2-4 en la práctica frente a este Real Madrid es casi un suicidio. Aceptar el toma y daca frente a los blancos se agradece por el espectáculo pero te condena a la derrota.

Había garantizado el técnico rojiblanco que su equipo estaba muy seguro de poder ganar, que no había temer alguno al ogro de la capital, pero los del Manzanares salieron de nuevo temblando. El Madrid les presionó arriba, les robó el balón fácil y pudo contragolpear a su antojo. Como tantas veces en los últimos años, el arranque fue un monólogo blanco. Antes del primer minuto, Benzema ya dispuso de una buena ocasión, pero le pegó mal. Luego, De Gea detuvo en dos tiempos una falta de Cristiano. Más tarde, se empleó a fondo ante Khedira, que llegó cómodo desde atrás. El gol se veía venir y llegó en una acción brillante. El tunecino-alemán metió un espléndido pase interior a Benzema y el galo la elevó con un toque sutil.

Mediocampo merengue

El Atlético estaba roto, perdido entre su inoperancia, el manejo de Xabi Alonso las llegadas del rival y las protestas al árbitro. Reclamaban sus jugadores una tarjeta a Lass por reiteración, pero Ujfalusi pisaba a Cristiano –quizá buscaba venganza por una acción del luso en la Copa- y Domínguez entraba a destiempo en el centro del campo.

Pero el Madrid dio un pasito para atrás y dejó crecer al eterno rival, al que concedió demasiadas ocasiones en el primer acto. Apareció una vez más Casillas, una figura siempre sublime en el Calderón. El Atlético dispuso de media docena de oportunidades casi consecutivas. Pero Iker le hizo tres paradas soberbias a Reyes y dos al ‘Kun’, que vio la amarilla por tirarse en el área. Y cuando el empate se mascaba, los de Mourinho mataron en una excelente combinación. Primero hubo un más que probable penalti de Ujfalusi sobre Cristiano pero la jugada siguió, Marcelo se fue fácil de Mario Suárez y su pase atrás no lo golpeó muy bien Özil. Pero el balón se envenenó y sorprendió a De Gea.

La intensidad decreció en la reanudación. El Madrid manejó bien la situación en la reanudación. Dominaba el Atlético pero era un quiero y no puedo permanente. Un ejercicio de impotencia reflejado en el rostro de Agüero, muy bien vigilado ya por Carvalho y Pepe. Y en cuanto robaba el balón, Özil impartía una lección del toco y me muevo tan viejo como el fútbol. El Kun pudo meter a los locales en el partido pero Iker volvió a adivinarle la intención. En los contragolpes, máximo peligro. Cristiano tuvo dos. Cojeaba el luso, hacía gestos de dolor, pero su técnico tardó en cambiarlo. Primero quitó a Benzemza y solo cuando ya vio todo resuelto retiró a su compatriota, que hizo un feo gesto a la hinchada que le insultaba. El gol de Agüero, tras buena combinación con Koke, puro maquillaje.