Maestro de las ausencias en Benot
El madrileño presenta una obra marcada por las formas pulcras, las composiciones simples, una paleta reducida y el simbolismo de los vacíos La galería exhibe desde hoy la última colección del pintor Carlos Morago
CÁDIZ.Actualizado:Menos es más. Hasta el límite. En la sencillez de la paleta, la finura de los trazos, el fondo inmaculado, sin pretensiones. Carlos Morago (Madrid, 1954) transita desde hace años por esa vereda, que tiene parada hoy en la Galería Benot. Es tal su minimalismo, que la obra que expone en Cádiz hasta el próximo 22 de noviembre no tiene título. Sus cuadros, la mayoría de pequeño formato, están pintados sobre papel y cartón y la gama cromática es, de igual manera, exigua. Tanta simplicidad hace que Morago, que hoy no podrá estar en el acto de inauguración, se encuentre «muy a gusto» con su colección.
Y es que los motivos también son parcos. La naturaleza muerta que el pintor madrileño refleja en sus piezas están dotadas de un agudo sentido de la perspectiva, no obstante, su ideal creativo radica más en el mantenimiento de la estructura de la obra que en las figuras que representa. Las tapias, macetas, paseos, esos pseudo bodegones que lo han acompañado a lo largo de su extensa y exitosa trayectoria profesional, dejan de tener importancia en el proceso.
El mismo artista lo llama pintura figurativa realista. «Me interesa más el fondo, me entretengo más con sus detalles, con una pátina o un brochazo, los elementos de figuración son la excusa para expresarme», cuenta el pintor, que ya prepara una nueva exposición en Madrid.
El camino de Morago -en espiral, como él mismo reconoce- está encauzado a reducir al límite los elementos para quedarse con la plástica. Sin condicionantes. Siempre con el dibujo como herramienta, su parcela predilecta (es delineante). Y para el mismo artista, «sólo me planteo disfrutar», reconoce el madrileño. Aunque no le importe en demasía lo que sus obras puedan sugerir a los espectadores, Morago sí es un fiel amante de la buena pintura. De los clásicos, también de los contemporáneos. En ellos se fija con una modesta permeabilidad que lo ha llevado a un lugar preponderante en el circuito comercial y a contar con centenares de exhibiciones.
Con el menos es más. Con la pulcritud de sus pinturas y el virtuosismo de sus pinceladas. Con la muestra que se inaugura hoy ya son dos las oportunidades en la que los gaditanos han podido disfrutar de la espiritualidad de un artista. Sin más, sin apellidos. El maestros de las ausencias más plenas.