El presidente de Aena, Juan Ignacio Lema, durante su intervención, ayer, en un acto sobre la gestión aeroportuaria. : EFE
Economia

Los aeropuertos superan la crisis del volcán y el tráfico crece un 3%

El presidente de Aena, Juan Lema, afirma que la entrada de capital privado limitará las inversiones políticas en los aeródromos

MADRID. Actualizado: Guardar
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La recuperación llega a los aeropuertos. El tráfico de pasajeros en la red de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) creció el pasado mes de julio más de un 3%, según datos provisionales de la empresa pública. Ese repunte consolida el crecimiento iniciado en noviembre y que se vio interrumpido en abril por la crisis del volcán islandés.

La mejora de la confianza de los consumidores y el incipiente resurgir económico parecen haber dado alas al negocio aéreo, de cuya marcha dependen más de 440.000 personas. El presidente del organismo, Juan Lema, aseguró ayer que la llegada del capital privado a la empresa, dentro del nuevo modelo que prepara el Ministerio de Fomento, frenará las inversiones 'políticas' y mejorará la eficiencia. El tráfico de pasajeros creció un ligero 0,4% en términos acumulados hasta el mes de mayo. Según los datos que maneja Aena, el negocio parece ahora recobrar la senda alcista. Justo cuando la patronal mundial de las aerolíneas (IATA) acaba de mejorar sus previsiones para este año. «Estamos viendo signos de que la industria toma velocidad», ha resaltado el presidente de la organización, Giovanni Bisignani.

Ese viento a favor, que en España toma fuerza también por el inicio del periodo vacacional, ha hecho que algunos aeropuertos mejoren su nivel de pasajeros por encima del 10%, como es el caso de los canarios de Tenerife Norte y Gran Canaria. Tampoco le ha ido mal a Málaga, que hasta ahora perdía clientes y que en junio vio crecer su volumen de tráfico por encima del 2%. En Madrid-Barajas, el repunte fue superior al 4%, mientras en Barcelona el tráfico se disparó más del 5%.

Juan Lema, que participaba en una jornada organizada por Gestiona Forum, ofreció algunas claves de la reforma de Aena, centrada en la privatización de parte de su negocio (a salvo queda la navegación aérea). Ese cambio, articulado en un anteproyecto de ley que llegará al Parlamento en los próximos quince días, dejará algo más del 30% de la empresa en manos privadas. Aún no está decidido el porcentaje definitivo ni, de éste, cuánto podría salir a Bolsa, si esa fuera la alternativa escogida por el departamento de José Blanco.

Experiencia suficiente

Lo que sí dejó claro Lema es que, frente a las reticencias mostradas por algunos operadores privados de aeropuertos ante lo escaso de la liberalización (dicen que con un 30% pagan mucho dinero pero no mandan nada), Aena tiene la experiencia suficiente para no necesitarlos. «Cualquier operador nos puede aportar y es bienvenido, pero tenemos un fuerte 'know how'».

Si no hay empresas del sector (y España cuenta con varias como Abertis o Ferrovial) siempre puede haber inversores financieros, dejó entrever el presidente de Aena. De hecho, el propio José Blanco ha afirmado que algunos fondos de inversión ya se han interesado por la operación. A modo de respuesta, el director general de Abertis Airports, Carlos del Río, que compartía mesa con Lema, subrayó que «la capacidad de gestionar no ha de ir siempre ligada al porcentaje de capital».

El presidente de Aena añadió que la vocación de la empresa no se queda en España, sino que quiere participar en los procesos de apertura de otros mercados. En definitiva, «ser un operador global de aeropuertos, servicios y también de navegación aérea», dijo.

Sobre el futuro, Lema reconoció que las inversiones tocan a su fin. El programa de austeridad impuesto por el Gobierno y la necesidad de aquilatar los gastos, añadió, harán que las inversiones en los pequeños aeropuertos se reduzcan sólo a lo necesario en los siguientes tres o cuatro años.

En esa línea está la inmediata sustitución de los controladores aéreos por el servicio AFIS en algunos aeródromos de poco tráfico. El primero, el de El Hierro. El objetivo, concluyó: «Ir a un modelo de tasas que responda a los costes de los aeropuertos».