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De origen marroquí, Ikram Marhder lleva un año en Jerez . :: L. V.
Jerez

«Las culturas andaluza y árabe se parecen»

La emergente figura del mediador intercultural comienza a implantarse en organizaciones sociales y Marhder es la primera en la ciudad Ikram Marhder Mediadora Intercultural de Hogar La Salle Jerez

M. T.
JEREZ.Actualizado:

Marroquí de procedencia y docente de Francés y Matemáticas en su país natal, llegó a España hace tan sólo cuatro años. Ikram siempre se interesó por colaborar y ser partícipe de muchas entidades sociales, como Cruz Roja, Derechos Humanos o Accem. Hace un año que está en Jerez y, en este tiempo, ha realizado un curso de mediación intercultural dirigido por Ceain. Actualmente, forma parte del equipo de profesionales de Hogar La Salle Jerez y su labor se convierte en punto de referencia para los jóvenes.

El mediador intercultural es una nueva figura que va emergiendo en distintas partes del mundo y su papel es fundamental, sobre todo, en las organizaciones sociales que se adecuan a contextos multiculturales. Por ello, Hogar La Salle Jerez, con la colaboración principal de la Fundación La Caixa, apuesta firmemente por la necesidad de la misma en la asociación. Y es que se trata del principal instrumento de comunicación para resolver conflictos entre jóvenes.

-¿Cómo contribuye un mediador a las entidades sociales?

-El mediador intercultural es una figura nueva que interviene en contextos y situaciones determinados, donde se desenvuelven personas y grupos culturalmente distintos. La labor principal de la mediación intercultural es sensibilizar, facilitar la integración social, prevenir y ayudar a resolver conflictos de carácter cultural, mejorar la convivencia, descifrar códigos culturales, ajustar las miradas, hacer fluir la comunicación, mejorar la calidad de la intervención con usuarios extranjeros a trabes del incremento del conocimiento mutuo de los códigos culturales: traducción e interpretación del lenguaje verbal y no verbal. El mediador intercultural despliega un papel activo y delicado, para el cual la formación profesional adquiere un valor fundamental.

-¿Cuál es el mayor problema con el que se enfrenta un mediador intercultural?

-Uno de los principales retos de la mediación intercultural es fomentar y facilitar la comunicación entre personas que conviven en un mundo cada vez más heterogéneo. Las barreras que dificultan la comunicación intercultural son, principalmente, la infravaloración, el rechazo, el desinterés, la segregación y el miedo, entre otras, generados por el etnocentrismo, el desconocimiento, el racismo y el manejo de prejuicios y estereotipos.

-La mediación intercultural es un fenómeno bastante reciente en España. ¿Cuál es el panorama actual del mediador?

-Cuando es políglota tiene una herramienta más que le puede facilitar su labor de puente entre personas de distintas culturas. Pero un intérprete traductor no es automáticamente mediador intercultural por muchos idiomas que sepa. La mediación intercultural requiere algunas competencias que se adquieren a través de la formación. Podemos decir, que el mediador intercultural es una persona neutral que interviene en contextos multiculturales para provocar el cambio hacia una sociedad intercultural. Para intentar conseguir esta meta es imprescindible tener conocimiento del funcionamiento de las instituciones y cultura de la sociedad acogedora, de los códigos culturales de las personas que se desenvuelven en el escenario social y, además, conocimiento permanentemente actualizado en leyes de extranjería y herramientas para la prevención y resolución de conflictos interculturales.

-¿Cómo es el día a día de su trabajo en Hogar La Salle Jerez?

-Mi función es la mediación intercultural. De un lado soy responsable del hogar de emancipación. Con el equipo técnico y educativo, la labor principal es ayudar los chavales a conseguir o renovar su documentación, conseguir un trabajo, una vivienda e integrarse a la sociedad. Para lograr este objetivo, y a partir del análisis de la realidad de cada uno, se detectan aquellas carencias, dificultades y rasgos personales o culturales que podrían dificultar la normalización de los chavales y su integración social, y se elabora unas estrategias de intervención individualizadas o grupales. También participo en el Centro de Día impartiendo talleres como el taller de identidad cultural, dirigido a chavales extranjeros de La Salle y de otras entidades, y el taller de Comunicación Intercultural, dirigido a chavales del Centro de Día nacionales y extranjeros. Y por último, intervengo puntualmente entre los usuarios y técnicos para descodificar, interpretar y traducir gestos, para mejorar la intervención y facilitar el intercambio.

-¿Qué pautas se marca en su labor mediadora ante las necesidades y demandas de los adolescentes y los jóvenes en Hogar La Salle Jerez?

-Los usuarios son extranjeros y nacionales. En los talleres que comparten mi labor es observar la postura, la manera de pensar y de comunicar de cada uno de los usuarios, detectar los puntos que requieren intervención y diseñar actividades para fomentar el acercamiento, el conocimiento y la comunicación. En los talleres dirigidos a extranjeros suelo hacer un acompañamiento y seguimiento para detectar ideas y posturas que se deben de trabajar. Y, a partir de la retroalimentación con los compañeros y voluntarios que imparten los talleres, diseño actividades para trabajar aquellas pautas culturales que se desconocen o las que se interpretan de forma incorrecta, generando así algunas conductas no adecuadas.

-¿Considera que, con la ayuda de la mediación, es más fácil caminar hacia la armonía y el acuerdo entre personas con diferentes códigos culturales?

-Creo que sí. En un mundo multicultural, la convivencia es un escenario sencillo y sano, cuando las personas se conocen mutuamente y comunican desde el respeto a la manera de ser sentir y actuar del otro. Para caminar hacia una sociedad intercultural y mestiza no queda más remedio que fomentar el contacto entre personas y grupos culturalmente distintos. Pero, convendría señalar que la mediación intercultural es una estrategia totalmente voluntaria, es decir que el reto es grande, porque los resultados dependen de la voluntad de las personas.

-Un proceso de mediación requiere una serie de competencias y requisitos. ¿Podría decir algunos?

-Pienso que el mediador intercultural es un profesional que ha de tener algunas competencias personales e interpersonales bastantes desarrolladlas. Es un artesano que trabaja en grupo, maneja sentimientos y se encuentra muchas veces con situaciones conflictivas. Es muy importante tener autocontrol, autoconfianza, optimismo, iniciativa, flexibilidad, o discreción, además de contar con una capacidad para captar los estados de ánimo, motivaciones e intenciones de los demás aun que se hayan ocultado. Saber razonar, comunicar, tener un reflejo bastante desarrollado, ser capaz de trabajar en coordinación con otras personas y no llevar el protagonismo.

-¿Es Jerez una ciudad ejemplo de la interculturalidad

-Considero que Andalucía, en general, y Jerez en particular, son lugares cálidos donde el inmigrante puede vivir bastante a gusto. La culturas andaluza y la árabe se parecen en muchas características. Aunque, eso sí, el desconocimiento es grande de parte de una y de otra.