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La cumbre sobre Afganistán dibuja la estrategia para una salida rápida
La reunión de Londres confirma la creación de un fondo para atraer a colaboradores de los talibanes y fija un plan militar como el aplicado en Irak en 2006
LONDRES. Actualizado: GuardarLa comunidad internacional marcó ayer un calendario de rápida retirada de Afganistán como parte de una ambiciosa estrategia que contempla una gran ofensiva militar este año, la creación de un fondo de dinero para atraer a personas y grupos que colaboran con los talibanes y la consolidación de un Gobierno más sólido y democrático en Kabul.
La conferencia, celebrada ayer en Londres, permitió que durante varias horas líderes políticos de los países e instituciones extranjeras presentes en el país centroasiático intercambiasen puntos de vista sobre la seguridad o las reformas políticas y económicas necesarias para crear estabilidad. Los asistentes hicieron público un comunicado que refleja la estrategia ya acordada previamente. Es similar a la aplicada en Irak en 2006 y está fundamentada en la de EE UU. Con 30.000 tropas americanas adicionales y 9.000 de otros países sobre el terreno y más equipamiento, las fuerzas aliadas que combaten a los talibanes -en torno a las 135.000 a lo largo de este año- lanzarán en primavera una ofensiva, particularmente en las provincias de Helmand y Kandahar, que quiere saturar el territorio y aislar a los insurgentes de las áreas urbanas que sirven como apoyo logístico.
Al mismo tiempo, y beneficiándose de una mayor seguridad para las poblaciones civiles, se intentarán crear poderes locales más sólidos que en la actualidad sobre un mapa de distritos ya trazado. Para este empeño, la comunidad internacional ha creado un fondo para la reintegración y la reconciliación.
Se había hablado de un objetivo de unos 500 millones de euros, pero el montante comprometido hasta el momento es de unos cien. Se dota este fondo basándose en la teoría de que es posible atraer a sectores de la población afgana que colaboran actualmente con los talibanes hacia el Gobierno de Hamid Karzai.
No serían por el momento los líderes del grupo que gobernaba en Kabul en el momento del 11-S ni los militantes extranjeros de Al-Qaida, sino personas de rango medio y enraizadas regionalmente, a las que la estabilidad y el incentivo económico podría atraer al otro bando. Mientras esa estrategia militar avanza, el programa político presentado ayer intenta impulsar una consolidación nacional y democrática. Para el próximo otoño se quiere ceder ya el control de varios distritos a las autoridades locales -el programa aumenta el número de tropas y policías afganos para llegar a 171.600 y 134.000 en octubre de 2011- y proseguirá la cesión escalonada de distritos.