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Griñán deberá enfrentarse a lo largo del año a las críticas y denuncias ante los tribunales de PP e IU contra el acuerdo de la deuda histórica. :: ÓSCAR CHAMORRO
ANDALUCÍA

Los retos del presidente para 2010

La nueva financiación de los ayuntamientos o concluir la fusiones de las cajas de ahorro, otros objetivos de Griñán para este año Las medidas contra la crisis deberán dar frutos y Educación necesita de un gran consenso

MARÍA DOLORES TORTOSA
SEVILLA.Actualizado:

Quienes tratan de cerca al presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, le consideran un hombre razonablemente optimista y confiado en que las cosas pueden ir a mejor. Le hará mucha falta para este año que empieza como acabó el anterior, con la peor crisis económica conocida en varias décadas. Griñán, quien cuando ya tenía planeado retirarse se topó con la Presidencia de la Junta sin comerlo ni beberlo, sabía cuando aceptó sustituir a Chaves hace diez meses que le iba a tocar bailar con la más fea. Sortear la crisis sigue siendo el principal reto de Griñán en 2010, aunque no es el único.

Crisis Más medidas, poco dinero

Asumir en plena debacle económica el Gobierno de una Comunidad de cerca de ocho millones de habitantes con uno de ellos en el paro y la competencia de empleo transferida es en sí mismo un reto, quizás el principal. Lo fue durante el tiempo que gobernó en 2009 y lo será en 2010.

En este sentido, Griñán afronta el nuevo año con cierta tarea hecha y algún peso de encima menos. En el último semestre del año el Gobierno de Griñán gestó con habilidad el séptimo acuerdo de concertación con sindicatos y empresarios que garantiza una paz social cuando más falta hace. Las 351 medidas que incluye el acuerdo constituyen una hoja de ruta que Griñán ha prometido seguir al pie de la letra. El acuerdo no fija como otras veces objetivos en número de empleos a crear, pero sí lo que movilizará en dinero para los próximos cuatro años, más de 19.000 millones.

A las medidas del pacto de concertación se suman las 41 ofrecidas a la oposición en el Parlamento que deberán acarrear inversiones público y privadas por encima de los cinco mil millones de euros; el plan estratégico para la agroindustria con 900 millones a invertir hasta 2014; y el acuerdo con entidades financieras y promotoras para facilitar la adquisición de viviendas. Sobre el papel, Griñán dispone de un buen paquete de iniciativas para incentivar la actividad económica que, según el consejero de Presidencia, Antonio Ávila, han hecho que Andalucía sea la comunidad «que más instrumentos políticos y financieros está aportando para luchar contra la crisis».

Ahora bien, el reto de José Antonio Griñán consistirá en dar salida a esas medidas con un presupuesto que por vez primera en muchos años recorta sus inversiones. Para dar ejemplo con la austeridad que marcan los tiempos, el presidente de la Junta anunció en 2009 un ajuste del gasto reduciendo cargos de la Administración, hablándose incluso de unificar algunas delegaciones provinciales de la Junta. Lo único que recogen los presupuestos para 2010 es la congelación de los salarios de todos los cargos públicos.

Deuda histórica El arma de la oposición

El Gobierno de Griñán se ha apuntado en el haber de 2009 haber cerrado la espinosa negociación de lo que quedaba al Estado por abonar de la llamada 'deuda histórica', 784 millones de euros. Con la liquidación con solares del Estado y con la sociedad heredera de la Expo 92 de la 'deuda histórica', el Ejecutivo de Griñán se quitaba un peso de encima cara a 2010. En marzo de este año expira, según el Estatuto de Autonomía, el plazo dado al Estado para dicha liquidación. Ahora bien, la inesperada reacción en contra de la oposición a esta fórmula de pago impide que se cumpla el propósito de Griñánde dar por cerrado ese capítulo. El presidente deberá invertir no pocas horas de este primer trimestre en contraatacar las críticas y denuncias ante los tribunales que prometen tanto el PP como IU. Estos han anunciado campañas sin tregua contra el acuerdo.

Ayuntamientos La nueva financiación

Griñán puede que no convenza a la oposición en este asunto, pero deberá gastar toda su energía conciliadora para llevar a buen puerto varios proyectos de ley que sin el consenso del PP e IU quedarían deslavazados. El Ejecutivo cumplió al enviar antes del 31 de diciembre al Parlamento leyes prometidas como las de Autonomía Local y la de Participación en los Impuestos de la Junta. Son dos normas cruciales para sacar a los ayuntamientos del erial financiero en que se encuentran. El consenso es fundamental en la norma que rige la cesión de impuestos. Hasta ahora, el PP se ha posicionado en contra, lo que podría dejar a los ayuntamientos en los que gobierna fuera del nuevo sistema que regula y cambia la relaciones de la Junta con los consistorios. La previsión del Gobierno autonómico es que las nuevas leyes puedan aplicarse en el último trimestre del año.

Educación Consenso difícil

Igual propósito quiere ver cumplido con otras iniciativas también en debate en el Parlamento y cuya aprobación está prevista para el primer semestre del año. Una de ellas es la ley del derecho a una muerte digna. El PP defiende la objeción de conciencia para los facultativos, algo a lo que, según expresó en su día la consejera de Salud, María Jesús Montero, los socialistas no parecen dispuestos a ceder, lo mismo que defiende Izquierda Unida.

El PSOE y, por tanto el Gobierno, también cuenta con Izquierda Unida como aliada en las medidas contra el fracaso escolar y el abandono prematuro de las aulas, pero no tiene asegurado el apoyo del PP. Los partidos han negociado más de un centenar de propuestas para que el Gobierno de la Junta las ponga en marcha. Se debatirán en el Pleno del Parlamento a partir de febrero. Tanto Griñán como Arenas han defendido el consenso en educación en público. El presidente andaluz tiene el difícil reto de llegar a un pacto con Javier Arenas en esta materia.

Cajas Cierre de fusiones

Este 2010 también será el año en que se avance en el proceso de fusiones de las cajas andaluzas. Nadie niega la labor de Griñán, incluso siendo consejero, para que las entidades públicas de ahorro de la Comunidad dieran pasos en pro de la gran caja andaluza, el viejo propósito de Chaves. Unicaja prevé cerrar con Caja de Jaén y Cajasur sendas operaciones de fusión este primer trimestre. Pero quedan las demás. Tanto la sevillana Cajasol como la General granadina llevan negociaciones para posibles acuerdos de unión con entidades probablemente de fuera de la Comunidad. El papel de mediador que desempeñe Griñán en esta nueva etapa será crucial para el futuro financiero de Andalucía.