CÁDIZ CF 2010
Actualizado: GuardarAcaba 2009 de una manera bastante deprimente para un cadismo que de pronto se encuentra celebrando el abandono de una categoría infame como pocos meses después se echa a temblar porque el equipo vuelve a plantearle la posibilidad de protagonizar otro tremendo disgusto. Éste es el Cádiz CF a las puertas de un nuevo año. En busca de una personalidad que se dejó en Primera División, que se la llevó
Espárrago y de la que nunca más hemos sabido, pese a esos intentos por aparentar una absoluta profesionalidad en todas las instancias de un club que de tanto mirarse el ombligo ha acabado por olvidarse de lo más importante, su afición. Con todas las miradas puestas en el centenario, con un consejo de administración que da la impresión de haber tocado techo y ofrecido ya lo mejor que tenía y con una plantilla a la que hay que aguantarle quince partidos malos para ver uno bueno, va el club y le regala a su masa social un puesto de descenso por Navidad. Del mismo modo que su denominación de origen se ha convertido en una marca con un tremendo poder de atracción para esos miles de jóvenes que han hecho del fútbol una filosofía, se han ido perdiendo por el camino argumentos que en los años 90 fueron claves para sentar las bases de un Cádiz que comienza a dar la impresión de vivir de las rentas y de esa pasión tan poco exigente que muestra la versión más juvenil y ruidosa de cuantos acuden a Carranza.
Siendo la cantera la eterna asignatura pendiente de los actuales mandatarios y no existiendo ni la más remota posibilidad de un relevo casero al mando de la nave amarilla, 2010 se presenta como un punto de inflexión en el que muchos de los que manejan los hilos de esta casi centenaria sociedad habrán de preguntarse si forman parte de un proyecto agotado o tienen los suficientes recursos a su alcance para retomar una situación que se antoja muy delicada.