
La imaginación no conoce edad
Las Jornadas Fantásticas de Puerto Real atraen a todo tipo de público: los niños buscan las cartas, los jóvenes el rol y los mayores literatura
PUERTO REAL Actualizado: Guardar«Empiezan con las cartas; luego se pasan al rol o a las figuritas, juegan y las pintan; los que siguen y pueden permitírselo, siempre tienen su ejército, o llevan su mazo de cartas, por lo que pueda pasar; y ya el que avanza más, llega hasta la literatura». Así describe Chelo Collantes, propietaria de la librería Sopa de Letras, el sendero por el que se adentran los amantes de la fantasía desde pequeños.
Chelo es una de las organizadoras de las Jornadas Fantásticas que se despliegan hasta hoy en el Centro Cultural de Puerto Real. Tomó el testigo de Manolo Prieto, su marido y verdadera referencia del mundo fantástico en Puerto Real, cuando él falleció.
Pequeñas hazañas
Dos horas antes de que se abran las puertas ya espera delante de ellas Abraham Loudii, junto a otros dos amigos. En sus manos rebosan las cartas de Yu-gi-oh!. «Una vez fuimos hasta a un Salón del Manga», relata como una de sus principales hazañas
Ya dentro nos encontramos con Sara Sandoval, que forma parte de la asociación En clave de rol, otra de las columnas que sustentan las Jornadas. Ella ha tenido que superar dos tipos de prejuicios: el ser chica y el interesarse por el rol. «Conforme pasa el tiempo se van incorporando más, hasta ahora ha estado muy mal visto, por influencia de unos padres demasiado protectores», se lamenta.
De paseo por los tenderetes, David Ruiz se encuentra a mitad de camino. A sus 30 años ahora viene como mero visitante, pero fue pieza clave en las primeras ediciones. «Descubrí a Tolkien de casualidad en la biblioteca del colegio, y a El Señor de los Anillos por un buen profesor del Juan XXIII». Y no se perdió por el camino, ni mucho menos: hoy es él quien enseña Historia a sus alumnos.
Cada edad tiene su referencia. Manolo Mateo recuerda que en sus tiempos todo era distinto: «Teníamos las colecciones entre varios: El Cachorro, El Capitán Trueno, y tebeos de risa, como el DDT o el Pulgarcito». Como fotógrafo inquieto, a veces intenta cosas raras: «Paisajes que tienen parecido con Harry Potter, o con el mundo de los elfos», describe en común con los gustos de los más pequeños. Porque al final el círculo se cierra, como el mítico anillo.