La formación en las cofradías
muestras más que evidentes de que la formación y el culto son elementos cada vez más importantes
Actualizado:L as cofradías lo han entendido. Ese es el mensaje que se puede sacar en claro de la creciente actividad formativa que hay en nuestras corporaciones. Las palabras de nuestros directores espirituales parece que no han caído en saco roto, y las hermandades, cada vez más, organizan ciclos formativos y cultuales que consoliden la devoción a sus imágenes y a las corporaciones que componen la Semana Mayor jerezana.
Hay casos y casos. En la mayoría de ocasiones, es gracias a un cincuentenario o a alguna celebración especial cuando la hermandad en cuestión redobla sus esfuerzos para tener llena la casa de hermandad. Es el caso de la hermandad de Santa Marta, de la Amargura o de la cofradía de la Soledad, que han tenido hasta hace poco la agenda repleta de actividades de todo tipo. En el caso de la cofradía del Miércoles Santo, y con la colaboración de la Escuela de Hostelería, no hay semana que no tengan un acto, ya sea en formato de mesa redonda, de simple conferencia o de concierto. Cualquier excusa es buena para acercarse a la historia y a la devoción de una hermandad que está buscando a codazo limpio un hueco en la Semana Santa.
Las celebraciones
En la misma situación está la hermandad de la Viga, que celebra desde hace meses y hasta el año que viene el 400 aniversario del copatronazgo de la Virgen del Socorro, una oportunidad histórica para consolidar la devoción de esta dolorosa en nuestra ciudad. Si bien el plato fuerte de cualquier celebración de este tipo es sin duda la salida procesional, que está prevista para el otoño del 2010, tampoco en la cofradía del Lunes Santo han querido descuidar los aspectos formativos de este aniversario. De hecho, el pasado martes tuvo lugar una conferencia en la casa de hermandad enmarcada dentro del aula de formación que han consolidado y el próximo primero de diciembre será el sacerdote Ignacio Gaztelu, rector del seminario, el que se acerque hasta la cofradía del Lunes Santo para hablarles de la labor e importancia que el seminario tiene para la diócesis de Asidonia-Jerez.
Distinto es el caso de hermandades como la Coronación, que ya está cerrando los conferenciantes del próximo tríptico mariológico, o de la Borriquita, por citar dos ejemplos concretos, que tienen dentro de la programación anual de actividades sendos ciclos culturales ya asentados en nuestra ciudad. En esta misma tesitura se encuentra la cofradía del Dulce Nombre, que organiza cada año unas reflexiones en torno a la advocación de la Buena Muerte de Cristo y que este año han contado con la colaboración del obispado, lo que deja bien claro la importancia que este ciclo cultural puede llegar a tener tanto como para la hermandad, como para la vida diaria de la diócesis.
Pero también están las actividades que, más sueltas en el calendario, nos deparan sorpresas agradables, como el ciclo "Descubriendo al Santo Crucifijo" que ha organizado la hermandad de San Miguel, y que contó el pasado viernes con la intervención de Andrés Cañadas Salguero, quien con unas meditaciones frente a la imagen de José de Arce logró llenar la nave lateral de la parroquia jerezana.
Opciones variadas y todas de gran calidad que dan muestra una vez más de la madurez que están alcanzando algunas cofradías, y del compromiso social que están adquiriendo, paso fundamental para enraizarse con mayor profundidad en los tejidos sociales de nuestro Jerez.