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Dos españoles, entre los desaparecidos en el seísmo de Sumatra
La familia no tiene noticias del matrimonio desde el martes cuando comunicaron su plan de viajar a Mentawai
Actualizado: GuardarSe acabó. La cuenta atrás ha concluido y sólo queda espacio para los milagros en Indonesia. Alguno se materializará, lo hacen siempre en terremotos y desastres naturales, y eso mantiene viva la esperanza entre los familiares que buscan a sus seres queridos. Sin embargo, las autoridades descartan ya rescatar con vida a la gran mayoría de quienes sobrevivieron en primera instancia al terremoto del miércoles, pero quedaron sepultados bajo los escombros a los que se han visto reducidos unos 20.000 edificios de la costa occidental de Sumatra. El número de muertos se mantenía anoche en 1.100, según fuentes de la ONU, pero la cifra de desaparecidos aumentó hasta los 4.000.
Entre ellos se encuentran Ana Pelegrín y su marido, Ricardo Gil, ambos de 45 años y nacionalidad española. Dos días antes del seísmo la pareja esperaba tomar en Padang un ferry que les llevara a las islas Mentawai, que dan nombre a la falla en la que se han producido los movimientos telúricos de esta semana, pero en las que no se han sufrido daños. La familia no tiene noticias suyas desde el martes, cuando recibieron un correo electrónico con sus planes, y han sido incapaces de localizarlos entre los pasajeros de los barcos que han hecho la travesía y los hoteles de las islas. «Quizás están en Mentawai y no se han enterado de nada, y por eso no han escrito», comentaba esperanzado ayer a la agencia Efe el hermano de ella, Antonio Pelegrín. Aunque todavía no se ha recibido confirmación oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores español, podría haber cuatro españoles más desaparecidos en la zona.
Mientras tanto, la ayuda internacional llega ya al aeropuerto de Padang y los equipos de rescate abrieron ayer el camino hacia los poblados más remotos de la zona afectada. Las escenas que describen son dantescas. Al menos cuatro pueblos han quedado sepultados bajo espectaculares lenguas de barro producto de corrimientos de tierra. Se estima que 644 personas habrían perdido la vida. «Pero no tendremos una imagen global de la magnitud del desastre hasta que lleguemos más allá, porque hay cientos de pueblos afectados a los que todavía no ha llegado nadie», declaraba uno de los militares del efectivo a TV One. En esos lugares, sin embargo, la población se ha organizado por su cuenta y han conseguido salvar a varias personas.
Curiosamente, en este panorama desolador hay quien aprovecha para hacer negocio. Las aerolíneas que vuelan a Padang, por ejemplo, han multiplicado los precios de sus pasajes ante el aumento de la demanda. «Es un insulto», denunciaba una familiar de un desaparecido al diario 'Jakarta Daily'. «Me han pedido 1,6 millones de rupias (115 euros) por un billete de ida que no supera normalmente las 500.000 (35 euros)». Muchos se quejan de que varias gasolineras no dispensan combustible al precio estipulado, sino a otros mucho más altos, y la Policía ya ha arrestado a varias personas por fraude y estafa.