Inexplicable dilación
Actualizado:La frustrante tardanza del dictamen técnico definitivo sobre las causas que rodearon el accidente del MD-82 de Spanair en Madrid-Barajas, cuando se cumple un año de la catástrofe, y la incertidumbre sobre los trabajos de la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil salpicados de retrasos y dificultades, reflejan la impotencia de los poderes públicos para gestionar las secuelas del accidente del vuelo JK-5022. En paralelo y frecuentemente solapando el proceso técnico, la instrucción judicial a cargo del juez Juan Javier Pérez se eterniza en trámites preliminares sin superar los primeros estadios de la investigación. La falta de entendimiento entre la Comisión de Investigación dependiente de Fomento y el instructor de la causa explica, en parte, el porqué de la parálisis en la resolución del caso. Más allá de la presumible parcialidad de algunos responsables técnicos o su reserva a la hora de aportar informaciones que pudieran servir para incriminar a otros empleados de mantenimiento de la aeronave, cientos de familiares, golpeados por el desastre del 20 de agosto, aguardan todavía con las heridas abiertas la depuración de las responsabilidades y la fijación de las indemnizaciones. Incumpliendo las obligaciones y recomendaciones de las instancias internacionales de aviación civil que fijan en doce meses el tiempo máximo para elaborar un informe definitivo, la Comisión ofrecerá en próximas fechas únicamente un nuevo informe de carácter provisional. Por el contrario en el ámbito de los seguros y las reclamaciones civiles los avances para poner a disposición de los deudos parte de las indemnizaciones o suscitar en otros tribunales una investigación paralela han demostrado una mayor eficacia.