Que me lo expliquen
Actualizado: GuardarEstoy a pique de un repique de pedir públicamente una explicación lógica y convincente sobre la dichosa crisis, porque cada día entiendo menos. No sé ustedes, pero yo ya no comprendo nada, o los economistas, incluidos más de un Nóbel, y los líderes económicos, políticos o mediáticos del mundo mundial son muy listos o yo soy muy torpe. Supongo que es lo segundo.
Una de las pocas personas a quienes entendía, Leopoldo Abadía (La crisis ninja y otros misterios, Espasa), sólo mereció una pequeña entrevista en la contraportada de un periódico nacional y su aparición en el programa El Hormiguero. Es significativo que un discurso lleno de lógica y sentido común, sólo tenga interés o cabida en los medios, en un programa de humor.
Reconocen los más doctos economistas que el deterioro continuo de la situación está poniendo en solfa los paradigmas con los que la ciencia económica y sus gurús han trabajado durante décadas. Lo cierto es que nadie sabe nada. Si las tremendas medidas que los Gobiernos han tomado de endeudamiento, incremento del gasto público y abaratamiento del coste del dinero no funcionan, ¿qué haremos? El escenario es tan dramático que se evita cuidadosamente para que no cunda el pánico. Pero la situación es más grave de lo que es percibida, entre otras cosas porque nadie parece tener respuesta para el día después. Ni el esforzado Obama, cuyas canas escenifican el desconcierto. La ciencia económica que tan plausiblemente explicaba -a toro pasado, eso sí- los ciclos económicos, ha demostrado con la crisis estar en el guindo y lo único que les queda es gritar como Groucho Marx en La conquista del Oeste: ¿madera, más madera!, más dinero para el agujero negro de los bancos y más endeudamiento para paliar el brutal desempleo.
Parte del problema es una única crisis mundial a capear por doscientos y pico gobiernos atentos a su propia ropa, con unas instituciones internacionales desprestigiadas (FMI, BM, OMC, ONU). Otra parte es la cacofonía de voces de economistas a quienes se había otorgado el Nóbel, a lo que se ve, inmerecidamente. A no ser que a costa de enseñar en las facultades de empresariales mucha contabilidad y economía financiera sin pajolera idea de su contexto social y cultural, les hayamos puesto orejeras
¿Saben porqué no se la hacen pagar a los brokers y gerentes que con su lascivia monetaria nos han llevado a los infiernos, salvo a Madoff, que cumple de chivo expiatorio? Porque los necesitan para entender, al menos, lo que hicieron con la "ingeniería financiera" y gestionar una salida. Pero que nadie espere una explicación coherente, ni siquiera una disculpa. Los neo-cons, que exigieron la salida de la política (en forma de Estado) del Mercado, guardan silencio mientras los ciudadanos exigen a los Gobiernos responsabilidad por una crisis que ellos provocaron y los políticos no saben cómo solucionar. ¿Porqué creen que desde la oposición sólo se entona un monótono no a todo? Es por algo más que por demagogia electoralista: es por ignorancia. Ni al aburrido Solbes le quedan conejos en la chistera.
¿Por qué no aprovechan los del Foro de Estabilidad del G-20 reunidos hoy en Londres para explicarlo, aunque no sepan como arreglarlo? Acabarán nacionalizando la banca y tirando de la Fábrica de Moneda y Timbre convencidos de que ya lo pagarán nuestros futuros graduados en Bolonia. ¿O no?