Caamaño apela a la «responsabilidad» de los jueces para evitar otra huelga
El nuevo titular de Justicia toma posesión con una oferta de diálogo «sereno» para modernizar «sin demoras» los tribunales
Actualizado:El nuevo ministro de Justicia certificó ayer su llegada al cargo con un sentido abrazo a su principal mentora, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Arropado por otros compañeros del Gobierno y varios dirigentes del PSOE, y bajo la atenta mirada de los principales representantes del Poder Judicial, Francisco Caamaño ofreció como aval de su futura gestión las mismas virtudes que al parecer le han granjeado el ascenso a ministro: trabajo, diálogo y búsqueda de acuerdos con todos los actores de la Justicia y, de manera especial, con los jueces, a cuya «responsabilidad» apeló para evitar una nueva huelga.
Tras prometer su cargo ante los Reyes en el Palacio de La Zarzuela, Caamaño llegó a la sede ministerial escoltado por la vicepresidenta Fernández de la Vega y el ministro saliente, Mariano Fernández Bermejo. «Han sido 24 horas muy intensas, espero que lo entiendan», alcanzó a decir éste nada más ver a la prensa.
Después, Fernández Bermejo presentó en sociedad a su sucesor, al que deseó «mucha suerte» y ofreció su apoyo. No olvidó agradecer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la oportunidad que le dio cuando pensó en él, hace dos años, para el cargo que ahora abandona.
Fernández Bermejo no miró atrás, pero tampoco se privó de un ejercicio de autocrítica cuando reseñó que en este tiempo su equipo «ha estado a la altura de las circunstancias», mientras que él «probablemente no».
Francisco Caamaño invocó al inicio de su discurso la necesidad de trabajar por una Justicia «ágil y transparente», por el bien de los ciudadanos y la España moderna del siglo XXI. Para ello, dijo, es necesario modernizar «sin demoras» las carencias estructurales de la administración judicial, para lo que, «afortunadamente, no partimos de cero», señaló.
En este punto, agradeció los esfuerzos realizados por Fernández Bermejo en sus dos años y medio en el cargo y, de cara al futuro, ofreció un diálogo «sincero y abierto» a todos los colectivos que forman parte del Poder Judicial. Buen conocedor del proceso de descentralización autonómica, apeló a las comunidades como intermediarias «necesarias» para el buen funcionamiento de la administración de Justicia. Con voz más firme, señaló que los jueces son independientes, «pero también responsables», y desde ese respeto a la independencia añadió que colaborará con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Ministerio Fiscal.
Antes de concluir, el nuevo ministro miró detrás suya y buscó con la mirada la complicidad de Fernández de la Vega, a la que dijo: «Gracias por tu confianza y lo mucho que he aprendido a tu lado en estos cinco años», en los que ha ejercido como secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.
Después, Caamaño se sometió al ritual de soportar el fuego cruzado de los medios de comunicación para ser interrogado por los distintos frentes abiertos con los que tendrá lidiar, reto del que dijo que espera estar «a la altura de las circunstancias». Con respecto al llamamiento que hizo en su discurso a la «responsabilidad» de los jueces, aseguró que quiso decir que si el Poder Legislativo y Ejecutivo responden «a través de las urnas, el Poder Judicial lo hace con su correcta actuación». «Estamos seguros: así lo han hecho y así lo seguirán haciendo», exclamó.
«Manos a la obra»
El ministro entrante quiso poner amable distancia con su predecesor en el cargo y confesó que «el arte cinegético no es una de mis habilidades». Respecto a si será capaz de evitar la huelga programada para el 26 de junio, prometió ponerse cuanto antes «manos a la obra», lo que según sus palabras se traduce en «recopilar información, hablar con todos los actores implicados y tomar entonces las decisiones oportunas». Y se fue, no sin una postrera anécdota, ya que se olvidó la simbólica cartera ministerial en una mesa hasta que sus colaboradores y el propio Fernández Bermejo cayeron en la cuenta.
Al acto oficial de toma de posesión acudieron, entre otros, el presidente del Poder Judicial, Carlos Dívar; el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido; los ministros de Cultura, César Antonio Molina; de Trabajo, Celestino Corbacho; y de Vivienda, Beatriz Corredor; el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, y los dirigentes del Partido Socialista Leire Pajín y Álvaro Cuesta, entre otros muchos invitados al evento.
La llegada de Francisco Caamaño a Justicia traerá consigo un cambio en el equipo ministerial que hasta ahora ha dirigido el departamento. Según fuentes gubernamentales, la salida del número dos de Fernández Bermejo, el secretario de Estado Julio Pérez, parece segura.
En la lista para ocupar su puesto ya hay varios nombres, y entre ellos se destaca el fiscal y ex vocal del CGPJ Juan Carlos Campo, quien, no obstante, ayer insistió en que no ha recibido ninguna llamada al respecto.
Las fuentes citadas tienen claro, eso sí, que los posibles fichajes en el Ministerio de Justicia serán todos hombres de confianza de Fernández de la Vega.