Pasodoble al ere
Ahora cuénteme que es lo que hago, con este maltrago, con esta edá »
Actualizado: GuardarMi amigo Bustelo sabía de lo que hablaba. No hay ná peó que el sierre de una comparsa. Me acuerdo cuando llegó el Cabesa al ensayo con la carta de despido. Despué de unos año en los que nuestra comparsa sólo cosechaba resultado negativo, el Cabesa se jartó de pérdida y desidió serrá el negosio. Ya no sacaría má comparsa. Aquello era un ERE carnavalero en toda regla. Quinse hombre se queaban sin comparsa.
Mira que el Cabesa había invertío esfuerso en sacá aquella comparsa adelante, pero es que el produsto que vendíamo estaba desfasao. Ya no se llevaba la pourpurina. Las lentejuela habían quedao osoleta. Nadie quería las presentasione a oscura en semisirculo. Nuestra comparsa de siempre sucumbía ante las asversidade de la crisi, en mano de otras comparsa má jóvene, mejón prepará. Y hasta con página en interné.
¿Qué podía hasé yo? Con casi sincuenta año ninguna comparsa me iba a queré. Fui puerta por puerta buscando la recolocasión pero nadie me asestó. Que no daba el perfí, me disían unos. Que no tenía curriculun, disían otro. Con tó lo que yo sé de Carnavá, que lo he mamao desde chico, pero ya estaba mayó. Y como nunca había estao con los grande, po no tenía diploma.
Fueron tiempo mu duro, porque pa un comparsista sin comparsa no hay ni paro ni ayuda familiá. Ya casi me he acostumbrao a que llegue setiembre y nadie me llame pa ensayá. A que en enero no tenga que probarme un gorro pal cabesón que tengo. Y mato el gusanillo mirando cómo cantan otro, como un parao que no es de Cádi mira por la reja de la fábrica donde curraba. Porque un parao de Cádi pasa de reja y fábrica y ensaya pal prósimo Carnavá.