VENTA. Juan González vende en Jerez sus ricos y frescos ostiones llegados de la bahía.
Jerez

Un trozo de mar para el paladar

Un propuesta gastronómica de la que podemos disfrutar en nuestra provincia son los ricos ostiones con una buena copa de Jerez

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Inmejorable acompañamiento para una copa de fino bien frío, o quizá es el Jerez el que es un excelente acompañamiento. Quizá el orden de los factores no altera el producto. El caso es que durante todo el año, el rico fondo marítimo de la bahía de Cádiz desarrolla estas pequeñas roquitas donde habitan los deliciosos ostiones.

Y si no, que se lo digan a Juan González, que lleva años vendiendo estas maravillas del mar. «Sí, llevo años Y lo que me queda Y que no falten en el mar y que tampoco falten las ganas de comerlos», argumenta con gracia el vendedor de ostiones. Dicen que si existe un lugar donde los ostiones tienen un sabor especial, ese sitio es Conil, posiblemente un lugar en el mapa donde se encuentran las mejores playas del mundo. Apenas a 60 kilómetros de Jerez. Allí existen hasta factorías de ostiones, para que no falten durante todo el año.

Un señor se acerca y pregunta por el precio del kilo. Entra dentro del presupuesto y se apresura a comprar. Una vez interrogado, no tarda en afirmar que «tengo que reconocer que una de las experiencias más deliciosas y que no se puede reprimir es degustar unos buenos ostiones. Saben a mar limpia. Y para acompañarlos, lo mejor es la delicia ligeramente salina y fresca de una copa de fino. Lo aconsejo a aquellas personas que quieran disfrutar de un bocado exquisito».

Algunos los prefieren, tras una breve cocción, con unas gotitas de limón. Otros, en cambio, casi los comen crudos, con todo el sabor a mar que traen de fábrica. En salsa, ahumados e incluso al pil-pil se pueden concinar. Para gustos no hay nada definitivo. Juan González los trae a nuestra ciudad cuando están en su punto. A la cazuela, a esperar que se abran y a disfrutarlos. Y si es con una buena copa de fino bien frío, mucho mejor. Es casi un bocado de mar puro que se cuela por nuestro paladar.