Opinion

lo que mueve a la gente

CALLE PORVERA Cuando vi en el periódico toda esa marabunta irrumpiendo en las dependencias municipales, pensé que algo horrible había sucedido. La cara desencajada de ciudadanos y ciudadanas de a pie, que increpaban de forma brutal al delegado de Movilidad, lanzando lindeces de todos los colores. Sin embargo, tras una primera y confusa percepción me di cuenta de que por lo que protestaban estos señores era por la modificación de la red de autobuses urbanos. Tengo que reconocer que mi sorpresa fue mayúscula, aumentada por lo relatado por mis compañeros de profesión que presenciaron in situ los hechos, pues parecía que los precios de la cesta de la compra se habían triplicado o que las subvenciones a los desempleados iban a desaparecer de por vida.

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Ante esta situación, no puedo menos que lanzar dos reflexiones: la primera de ellas es lo importante que pueden llegar a ser las formas a la hora de reivindicar algo. Pues aunque estas personas tengan razón y los cambios sean un desastre, el irrumpir a voces en la Delegación insultando al titular del área, en algunos casos al más puro estilo verdulero, no provoca sino un efecto rebote y que al espectador, como mínimo, le dé pena de ese pobre delegado que tiene que lidiar con semejante turba. El segundo de mis pensamientos lo expreso en forma de pregunta: ¿no hay nada más importante en lo que gastar energías? Quizá para algunos sea fundamental el recorrido o la hora del autobús, pero me causa tristeza que luego para cuestiones primordiales nos quedemos sentados con la cabeza gacha y demos la apariencia de ser un pueblo inmovilista, que se conforma con nada.