«Los jueces no tienen derecho a la huelga, su potestad es muy seria»
Rechaza las críticas con las que los nuevos vocales fueron recibidos, reclama al Tribunal Supremo respeto y reivindica el trabajo realizado en sólo dos meses
Actualizado:La experiencia es un grado y Fernando de Rosa tercia con maestría las cuestiones espinosas que han caído sobre el nuevo Consejo General Poder Judicial (CGPJ) en estos dos primeros meses de vida. El periplo de este magistrado valenciano por la universidad y la Consejería de Justicia de su comunidad le han dado tablas suficientes para lidiar asuntos como el malestar de los jueces por la carga de trabajo. No le gustan los jueces estrella, y pide respeto al trabajo de los vocales.
-¿Las duras críticas a la elección de los vocales del CGPJ han sido una pesada losa antes de empezar?
-No. Hemos llegado con ganas locas de trabajar, en dos meses hemos sacado un Plan de Modernización, un plan de choque para los juzgados mercantiles, otro de formación para jueces y magistrados y hemos redoblado esfuerzos en materia de violencia de género. Las críticas se combaten con los hechos y los jueces trabajamos sobre datos, no sobre prejuicios. En cualquier caso, han sido injustas.
-Muchos frentes en poco tiempo.
-Somos conscientes de que veníamos a un órgano con asignaturas pendientes. No nos sorprende. Nuestra ilusión es que dentro de cinco años se nos reconozca un esfuerzo para que la justicia mejore.
-¿Satisface las demandas de los jueces el Plan de Modernización?
-Por supuesto. Hemos puesto encima de la mesa un diagnóstico sobre el estado de la judicatura y ahora tiene que ser el especialista (el Ministerio de Justicia) el que dispense la medicación con el apoyo de las autonomías. Si no lo hacen, tendrán al Consejo en contra. A veces no es cuestión de dinero, sólo de reformas legislativas.
-¿Por qué la justicia parece el último gran actor en renovarse?
-Porque es la asignatura pendiente de la democracia. En 1978 hicimos una Constitución en la que era prioritaria la reforma política; en los años 80 llevamos a cabo la reestructuración territorial, y en los 90 la reforma de la administración. La justicia es el último gran pilar del Estado que queda por reformar.
Reivindicaciones
-Dígame una cosa, ¿los jueces tienen derecho a la huelga?
-(Risas). No está previsto en ninguna ley que los jueces tengan derecho a la huelga, pero creo que debería estudiarse. No obstante, tienen cauces muy importantes para sus reivindicaciones. Reclamaciones sí, peticiones claro, pero es una cuestión interna. La potestad de los jueces es muy seria y creo que una huelga no tendría cabida porque quienes lo pagarían serían los ciudadanos.
-¿Molestó el Supremo cuando les reprochó la tibia respuesta al Gobierno por su intervencionismo?
-Molestar no, porque defiendo la libertad de expresión y los magistrados del Supremo la tienen. Pero los juicios hechos sin datos sólidos son prejuicios, y no creo que la judicatura tenga que basarse en prejuicios. Lo que pide el Consejo es respeto al Supremo para que podamos medir los tiempos en cada asunto.
-¿Cree que la resolución sobre el juez Tirado dividirá al Consejo?
-Vamos a actuar en conciencia. Si un vocal actúa en conciencia y no se ve presionado ni por cuestiones externas ni internas, la resolución que salga será criticable, pero se deberá respetar. Si una de las partes no está de acuerdo se puede recurrir al Supremo.
-Pero asume que, tomen la decisión que tomen, será polémica...
-Estamos preparados. Cualquier actuación del Consejo está sujeta a la crítica. Como ocurre con una sentencia, al menos a una parte no le gusta. Pero para eso está la vía de recursos.
-¿Tienen intención de expedientar al juez que concedió el permiso a Rodríguez Menéndez?
-La Comisión Disciplinaria es la que tiene que decidir. Hay que desdramatizar estos asuntos: el Consejo está para vigilar el funcionamiento de los juzgados y, si hay una mala actuación, se actúa.
-¿Qué piensa de los jueces estrella?
-No me gustan. La justicia ha de ser administrada de forma prudente. Cuando en un equipo de fútbol hay un jugador estrella y no juega con el resto, el equipo pierde. La justicia pierde cuando el juez quiere ser estrella.