San Bartolomé de Tirajana llora a sus 13 vecinos muertos
Más de la mitad de los fallecidos habían nacido o residían en Canarias
Actualizado:Los canarios siguen conmocionados por la catástrofe aérea de Barajas. Los peores temores se confirman y de las 153 víctimas hasta 79 podrían ser naturales o residentes en las islas, por lo que el vuelo de retorno de los familiares va a estar lleno de emotividad. Además, las víctimas tienen nombres, rostros e historias que han sobrecogido, como el dato de que trece de los fallecidos eran de la localidad turística de San Bartolomé de Tirajana, al sur de Las Palmas.
Entre ellos, familias enteras como la de Laudencio García, concejal de Cultura de dicho ayuntamiento, que ha fallecido junto a su mujer y sus dos hijos. Volvían de Alamillo, un pueblo de Ciudad Real del que era originario, donde habían pasado las vacaciones y visitado a sus allegados. La alcaldesa María Pino lloraba sin consuelo en el aeropuerto de Gando, cuando se trasladó a Madrid para seguir las labores de traslado de los cadáveres.
En el avión de Spanair también viajaban varias familias de funcionarios que regresaban a la isla después de las vacaciones. Una de ellas, formada por un padre salmantino, una madre canaria y sus dos hijos, sufrió de llenó el siniestro. La mujer murió, pero antes entregó a un bombero a su hija para que la protegiera. También ha muerto la otra hija de 14 años. El padre está grave, con una fractura de pelvis y traumatismo torácico, lesiones nimias al lado del dolor por la pérdida de su mujer y una hija.
Vidas cruzadas eran las de un matrimonio de guardias civiles que regresaban a Canarias para pasar juntos los últimos días de vacaciones. Él era de Burgos, pero estaba destinado en Gran Canaria, y ella era canaria, pero trabajaba en Burgos.
Silencio
Los políticos han tenido mucho protagonismo, pero en otro plano. Concentraciones silenciosas en todos los municipios, tres días de luto que han conllevado suspensiones de conciertos, como el de Julio Iglesias previsto para hoy y que se ha trasladado hasta después del luto, o de fiestas como las de Arafo (Tenerife) o de los actos del fin de semana en Arrecife de Lanzarote. Caras tristes y todas la conversaciones giran en torno al suceso.
Hay personas con ganas de exteriorizar la pena y lloran al leer los periódicos, al escuchar la radio o al ver la televisión. «Todos, en algún momento, hemos subido a un avión como ese y nunca pensamos que podía pasar una cosa así», decía una vecina de San Bartolomé.