PATRULLA. Varios policías vigilan la sede de prensa. / EFE
JUEGOS OLÍMPICOS

Pekín se blinda

La seguridad ante posibles ataques terroristas se ha convertido en la obsesión de las autoridades chinas

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Como en el lejano oeste de John Wayne. Al gobierno chino no se le ha ocurrido otra cosa que ofrecer recompensas económicas por la información que los ciudadanos puedan ofrecer acerca de hipotéticos planes terroristas durante los Juegos Olímpicos, una pesadilla que les impide conciliar el sueño a los dirigentes chinos desde hace meses. Con esta medida, hecha pública ayer, las autoridades esperan crear un gran hermano a escala nacional en el que los 1.350 millones de habitantes del país hagan el papel de cámaras de seguridad. Y con incentivos de hasta medio millón de yuanes, unos 47.000 euros, no les van a faltar voluntarios.

La iniciativa, poco habitual en un país comunista, se enmarca en un escenario que roza la paranoia. La seguridad durante la XXIX Olimpiada se ha convertido en la máxima prioridad de sus organizadores, y no hay día en el que grupos de elite de las Fuerzas Armadas no salgan, vestidos para matar, a las calles de alguna de las siete ciudades en las que se celebrarán pruebas. Los simulacros han dejado ya de ser noticia, pero han conseguido el efecto contrario al deseado: amedrentar a una población que ya da por hecho que Pekín sufrirá algún ataque terrorista durante los Juegos.

Dos terroristas muertos

Por lo visto, no se trata de una posibilidad descabellada. A primeros de año la Policía abatió a dos hombres de etnia uigur, musulmanes que habitan la provincia noroccidental de Xinjiang, en la que existe un movimiento separatista, y arrestaron a otros quince. Dos meses después, el Gobierno aseguró que pertenecían a una célula rebelde que había colaborado con el Movimiento Islámico del Turkestán Este, declarado grupo terrorista por la ONU en 2002, y que pretendía atentar durante los Juegos. Desde entonces, las Fuerzas de Seguridad chinas están en alerta.

En abril se dio a conocer que se habían desbaratado otros supuestos planes para utilizar gases letales en varios estadios, plantar bombas en edificios gubernamentales, e incluso secuestrar atletas y espectadores extranjeros. Esta misma semana, la Policía ha abatido a otros cinco uigures, sospechosos de pertenecer a banda armada. En total, en lo que llevamos de año se ha detenido a 80 personas por esta razón.

En cualquier caso, a poco más de tres semanas para el encendido del pebetero olímpico, la seguridad comienza a extremarse, sobre todo en las estaciones de metro, donde ya hay apostado al menos un policía, autobús, y ferrocarril. En todas ellas se han instalado máquinas de rayos X, y se llevan a cabo minuciosos registros con perros adiestrados para detectar explosivos y estupefacientes.

Por si fuera poco, la presencia militar en los alrededores de la Villa Olímpica ya es más que evidente. Largas hileras de camiones verdes están estacionadas a lo largo de las amplias avenidas, y se ha dispuesto un sistema de misiles tierra-aire junto al Estadio Nacional, conocido como El Nido. Sin duda, ningún pájaro se atreverá a sobrevolarlo, porque como apuntaron ayer miembros del Ejército, toda amenaza será abatida sin contemplaciones.