Esclavitud moderna
Esclavitud moderna. Y se queda tan pancho el tío sinvergüenza. Así se le ocurrió definir el otro día al presidente de la Federación Internacional de Fútbol, Joseph Blatter, la actual situación por la que pasa Cristiano Ronaldo. Pero lo peor no es eso. Que va. Lo peor viene después. Lo peor llega cuando escuchas en alguna tertulia de radio donde aparecen los memos de turno para posicionarse a favor del máximo dirigente de la FIFA.
Actualizado:Porque ya está bien digo yo. Ya está bien de mimar hasta la extenuación a estos horteras con dinero y con una formación más que discutible. No sé en que auditorio hizo esas declaraciones pero me cabreó profundamente el sOlo hecho de que ninguno de los asistentes al acto no se levantara al escuchar semejante aberración con la intención de endiñarle un babuchazo en el acto para que recuperara el sentido común, si es que lo tiene el buen hombre.
Esclavo moderno. ¿Es qué...! Menuda esclavitud la de un tío que va de la Isla de Capri al Algarbe y del Al-garbe a vaya usted a saber dónde le apetece ahora al muchacho. Bueno. Y todo ello acompañado por una bellísima señorita. ¿Hay que joderse con el esclavo, Joseph!
Al margen ya de que Cristiano se ría del contrato que religiosamente le une al Manchester (que no le pagan mal, por cierto), lo más indignante son los mentecatos que amparan el capricho del niño.
Desafortunadamente, el fútbol es hoy en día la vía de comunicación más potente y que con más fuerza puede influir en la educación en valores de los jóvenes. Y claro. Así están los valores, por los suelos. Sobre todo, por comportamientos como los de un club señor (eso siguen diciendo los madridistas) que saltándose a la torera las mínimas normas de cortesía incita a golpe de talonario a un chaval que dice estar pasándolo muy mal cobrando ocho millones de euros al año porque en Manchester no hay sol y vive muy lejos de su madre.