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LA TRINCHERA

Prudencia y sensatez

Hay que serprudentes, sensatos, moderados. Algunos ministros de la Unión Europea, a la vanguardia del desarrollo económico y del impulso humanista, han propuesto que se legalicela jornada laboral de 13 horas. Como la iniciativa corre a cargo de políticos de postín, con estudios y chaleses, y además ha sido presentada en los foros convenientes, sin elevar el tono, no cabe pensar que se trata de una agresión,en toda regla, a los derechos adquiridos por los trabajadores a lo largo de los dos últimos siglos. En absoluto. Desechemos, por Dios, la idea de que se trata de una declaración de guerra, vertebrada por parte de panda de neoconservadores radicales a la sombra de un sistema que los ampara y los protege. Por lo visto,el capitalismo necesita de sangre fresca con la que lubricar sus engranajes, y serán los jóvenes del siglo XXI los que tendrán que sacrificarse para que el mundo siga girando entorno al mismo eje de egoísmo y de miseria. Conscientes de su responsabilidad, los curritos irán corriendo al matadero, a ofrendar su salud a estos finos negreros encorbatados. Entre otras cosas porque, si la clavada llega a materializarse, habrá una legislación laboral que salvaguarde el desavío y castigue a los rebeldes. Ola mamas o te largas, podría ser el título de la novela.

DANIEL PÉREZ
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Me pregunto qué ocurriría si una medida igual de radical (pero a la inversa) partiera de las centrales sindicales. Si varios líderes de izquierdasse sentaran en una mesa y explicaran que sus informes geoestratégicos indican que la mejor manera de acabar con la crisis que atraviesa el modelo consiste en obligar a las 400 primeras fortunas del planeta (que acumulan más riqueza que450 millones de personas) a que cedan el 50% de sus posesiones a la generación de empleo en donde no lo hay. De entrada, nadie les haría ni puto caso. Puede que algún buitre del FMI o del Banco Mundial les acusara de intentar resucitar el comunismo, y que incluso acabaran en la cárcel por cuestionar un principio tan inamovible como el de la propiedad privada.

Hay que ser juiciosos, serenos, reflexivos. El problema es que siempre senos exige moderación a los mismos. Y cuesta mucho mantener la calma cuando todos los días alguien apunta diez nuevas formas de joderte la vida.