Cómo se vivía
Con cierta frecuencia, algunos chavales jóvenes nos preguntan a los mayores por el sistema de vida que existía en aquellos años de la posguerra y sobre todo que cómo era la vida, si más o menos hogareña. Les contábamos cómo en aquel tiempo se hacía, por ejemplo, el lavado de ropas, ya que no existía ninguna máquina para ello. Se utilizaba una canasta grande de mimbre donde se ponía la ropa una vez lavada en el lebrillo con agua y jabón, con una lona que se le llamaba cesnadero. Se le tapaba, se ponía la ceniza del fogón, una cosa que le llamaban polvo de gas y azulillo o añil y se le echaba agua caliente. Después se la tendía al sol para que no se pusiera amarilla.
Actualizado: GuardarEl numerito de las cocinas era todo un poema. La mayoría de las casas nada más que disponían de una para toda la planta y de ella tenían que servirse los diez o doce vecinos que allí vivieran. En la cocina lo único que había eran dos o tres fogones y alguna mesa que servía de auxiliar. Todos los demás cacharros había que tenerlos en la habitación donde se vivía. La cocina se utilizaba por turnos.
El retrete era igual, uno por planta y junto a un grifo con una pileta donde se cogía el agua para todo. Aparte, no existía más baño ni ningún otro sitio para el aseo. La cuestión de los dormitorios era para escribir un libro. Los que tenían suerte y podían disponer de más de uno vivían un poco mejor, ya que tenían hasta una mesa. Aunque en estas habitaciones vivían normalmente el matrimonio, los hijos y, en muchos casos, hasta los abuelos.
No crean que estas habitaciones se alquilaban por las buenas. En muchos casos había que dar una cosa que le llamaban el guante, y no era otra que darle al que soltaba los cuartos algún dinero de acuerdo con el dueño de la casa. Todavía hay gente que vive así en algunos barrios de Cádiz, como Santa María o La Viña.