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ESPAÑA

El PSOE vuelve a ganar y el PP acorta su distancia

Los socialistas consiguen cinco diputados y tendrán 169 mientras que los populares experimentan un importante empujón y crecen hasta los 154 representantes Desplome de IU y ERC, que pierden grupo parlamentario; retroceso generalizado de los partidos nacionalistas y acceso al congreso de Rosa Díez al lograr UPyD un escaño

L. F. RODRÍGUEZ GUERRERO
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Los españoles dieron ayer al PSOE un respaldo suficiente para que José Luis Rodríguez Zapatero pueda gobernar una segunda legislatura, sustentado en un grupo parlamentario que crece en cinco diputados hasta los 169. Con el 95,35%de los votos escrutados, el PP habría logrado reducir la distancia que le separaba de los socialistas: la formación que lidera Mariano Rajoy crece en votos y gana seis diputados, con lo que su grupo parlamentario tendrá 154 integrantes. Es, en lo sustancial, la misma radiografía que dibujaron las urnas en marzo de 2004. Las dos fuerzas mayoritarias logran crecer, y lo hacen a costa del resto de las fuerzas políticas.

Las décimas elecciones generales de la etapa democrática se celebraron sin incidentes dignos de mención, aunque los españoles acudieron a votar todavía aturdidos por el shock del asesinato del militante socialista Isaías Carrasco, asesinado el viernes en su localidad de Mondragón (Guipúzcoa). La participación subió hasta el 75,37%, un índice muy similar al registrado hace cuatro años (75,66%), suficiente para satisfacer los deseos del PSOE, que desde el primer momento cifró sus expectativas de triunfo en el índice de participación.

Las empresas demoscópicas, por una vez, casi acertaron en sus pronósticos. La diferencia que separa a socialistas y populares es de 3,6 puntos, menor a la que se registró en 2004. Realizado el reparto de escaños, la distancia se ha acortado a sólo quince escaños, frente a los 16 de la pasada legislatura. La que ahora se inicia puede ser, por tanto, tan crispada o más que la anterior.

El PSOE se apunta la victoria con un 43,74% de los votos depositados en las urnas, que les dan 169 diputados, que son mayor apoyo para Rodríguez Zapatero que el que disfrutó en la anterior legislatura. Tras cuatro años de desgaste en defensa de asuntos tan polémicos como la reforma del Estado de las autonomías, la implantación de los matrimonios homosexuales o el fallido 'proceso de paz', el resultado de las urnas es un aval a la gestión realizada, pero obligará al líder socialista a revisar sus estrategias.

Enfrente, el PP gana tres puntos (40,13% de los votos escrutados) y crece en seis diputados hasta los 154 escaños. La dura y ácida oposición sin cuartel que las huestes de Mariano Rajoy han desplegado durante los últimos cuatro años les ha permitido mantener incólumes el grueso de sus apoyos e incluso crecer, aunque no lo suficiente para evitar un nuevo gobierno socialista. Los populares deberán decidir ahora cómo leen los resultados: si como la segunda derrota consecutiva de Rajoy o como un éxito por el crecimiento en votos.

El muy alto grado de tensión que ha vivido la política española durante la pasada legislatura ha movilizado al electorado de los dos principales partidos. La más reñida y agria campaña electoral de la democracia, polarizada por los dos debates cara a acara mantenidos por los líderes de PSOE y PP, y el incierto resultado pronosticado por los sondeos borraron del espacio público al resto de las fuerzas políticas, que han terminado por verse castigadas en las urnas.

Caída

El primer damnificado es Izquierda Unida, que pierde un punto (cae al 3,84% de los votos), tres diputados y, con ellos, el grupo parlamentario propio. Gaspar Llamazares, que ya mostró durante la campaña su miedo al 'voto útil', fracasa en su intento de obtener un resultado que hiciera a la coalición socio imprescindible para gobernar y, por lo tanto, le otorgase a él un puesto en el Ejecutivo.

Crece el PSOE por el 'voto útil' que ha hundido a IU, pero también porque parte del electorado nacionalista parece haber optado por apoyar al PSOE frente a un PP que durante cuatro años ha hecho del 'nacionalismo españolista' una de sus banderas. De hecho, si el grupo parlamentario socialista crece es porque Cataluña y el País Vasco compensan la caída en Andalucía o Madrid. Los socialistas suben en las comunidades donde hay espacio nacionalista; el PP lo hace en aquellas autonomías sin fuerzas regionalistas.

El principal damnificado por esta situación es ERC, que pierde dos tercios de los votos obtenidos en 2004 y su grupo parlamentario de ocho diputados se esfuma: consigue tres, que se integrarán en el Grupo Mixto. En cambio, Convergencia i Unió (CiU) logró frenar su descenso, apenas perdió un punto en porcentaje de votos y conserva sus diez diputados en Madrid.

La formación nacionalista catalana se convierte en el socio ideal para que Rodríguez Zapatero apuntale la legislatura, una catástrofe para el gobierno catalán. José Montilla, pese a que el PSC ha obtenido un magnífico resultado, se ve gobernando en coalición con dos cadáveres políticos, y frente a una oposición llamada a jugar un importante papel en Madrid.