Psicología

Silvia Congost: «Escribir ayuda a ordenar y dar luz a lo que llevamos dentro»

La psicóloga Silvia Congost, experta en autoestima y dependencia emocional, muestra en «La voz de mis alas» su otra forma de hablar del amor, el desamor, la soledad y la gratitud

Silvia Congost, psicóloga y autora de «La voz de mis alas».
Raquel Alcolea

Raquel Alcolea

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Las palabras que quieren ser escritas vienen a menudo a la mente de Silvia Congost . Y cuando esto sucede no le queda más remedio que dejar lo que está haciendo y anotar esas frases, ideas o versos que, al cabo del tiempo, se transforman en textos a los que da forma (prosa, poesía, prosa poética...) en función de lo que «le pida su estado interior».

Para esta psicóloga, experta en autoestima , dependencia emocional y relaciones tóxicas , la escritura no es un mero pasatiempo. Afirma que escribir le ha «sanado», le ha «liberado» y ha «puesto luz en su oscuridad» ayudándole a conectar con «su verdad». Tanto es así que asegura que escribir ya es para ella una necesidad. Es autora de los libros de psicología y desarrollo personal como «Autoestima automática», «Cuando amar demasiado es depender», «Si duele, no es amor» o el más reciente «A solas» , pero en su última obra, «La voz de mis alas» , cambia de registro mostrando su «yo más vulnerable» a través de poemas y prosa poética que estructura en cinco grandes temáticas: amor, desamor, soledad, libertad y gratitud.

Comenzó a coquetear con la escritura en la infancia, pues era una lectora voraz, y pronto sintió el impulso de plasmar en un papel sus propias palabras. Sin embargo es consciente de que muchas personas aún no conocen los beneficios que les puede aportar la escritura o bien porque no se ven capaces o porque ni siquiera lo han intentado. «A veces nos cuesta escribir porque tenemos la sensación, o más bien la creencia limitante , de que no sabemos escribir ni plasmar en un papel aquello que estamos sintiendo. Pero si sabes hablar, sabes escribir. Y si eres capaz de conectar con tus emociones, eres capaz de transmitirlas escribiendo», argumenta.

Silvia Congost.

Uno de los beneficios que le resultan más interesantes del acto de escribir es, según explica, que «ayuda a ordenar y a iluminar lo que llevamos dentro» , es decir, que escribir puede arrojar luz sobre nuestras experiencias vividas, sobre el proceso que estamos atravesando o sobre nuestros sentimientos y emociones. Y no solo eso, sino que además la escritura permite sacar todo eso fuera de nosotros para que podamos descargar ese «peso» que a veces supone. «Una vez fuera podemos ver esas emociones , analizarlas, ordenarlas y reflexionar sobre su significado. Podemos colocarlas donde no nos duela o incluso ese análisis o esa reflexión puede ayudarnos a tomar decisiones para crear cambios en nuestra vida. La escritura permite trascender esas dificultades para seguir creciendo», recalca Congost.

Escribe más desde el dolor

Algunas personas escriben sea cual sea su estado emocional , sin embargo a otras les resulta más fácil expresarse a través de esa fórmula cuando conectan en su interior con emociones más tristes o grises. Esto se debe, según explica Silvia Congost, a que es más habitual conectar con nuestra parte sensible cuando vivimos experiencias duras, de cambios, de desamor, de tristeza o que nos hacen sufrir. Precisamente es lo que asegura que le sucede a ella pues ve en el acto de escribir una actividad liberadora que le permite trasladar al papel lo que siente o lo que le duele dándole un «nombre». Y eso le ayuda a conectar con lo que siente y a sacarlo fuera. «Cuando escribimos porque nos lo pide el cuerpo y el alma debemos aprovechar esa experiencia y ponernos manos a la obra porque la escritura permite encauzar el dolor y cualquier otro sentimiento», propone.

¿Por dónde empiezo si quiero escribir?

Ante una hoja en blanco el potencial escritor o escritora vive una suerte de monólogo interno parecido a este: «Pero si no sé escribir... Si en realidad lo que pienso no tiene ni pies ni cabeza... A nadie le interesa lo que yo tenga que decir... Qué vergüenza si alguien lo lee algún día, son mis cosas...». La cuestión es que a menudo se tiene tan idealizada la figura del escritor o del acto de escribir que no siempre nos consideramos merecedores de disfrutar de la dicha de «juntar palabras» con sentido y con acierto. Pero de lo que hablamos aquí es de escribir bajo el influjo de estos cuatro objetivos o deseos: poner orden y encender la luz que da a nuestro interior, dar «nombre y apellidos» a nuestras emociones, tomar conciencia de aquello que nos despierta un determinado sentimiento y sacar fuera lo que llevamos dentro. En definitiva, se trata de escribir para entendernos, conocernos y querernos . Por eso una de las fórmulas que puede resultar interesante para quienes comienzan a escribir es el formato de «diario» . Así, escribir cada noche algunas de las reflexiones del día (lo que nos haya gustado, lo que agradecemos, lo que hemos hecho diferente, lo que nos ha hecho sentirnos mal o aquello que ha supuesto un acierto...) puede ser un buen recurso para descubrir los beneficios de la escritura. «Acostumbrarnos a conectar a diario con esa parte interior de nosotros y trasladar a un papel eso que a veces tanto nos cuesta puede ser una buena forma de empezar nuestra relación con el arte de escribir», sugiere la psicóloga.

También puede resultar útil empaparse de la lectura de obras que propongan ese descubrimiento interior . En el caso de «La voz de mis alas» la autora propone leer el poemario basándonos en cómo nos encontremos en ese momento pues eso nos ayudará a conectar más con una de las temáticas en las que ha estructurado su obra (amor, desamor, soledad, libertad y gratitud), pero sin perder de vista que lo que desea aportar en su obra es herramientas para conectar con las emociones y no para que nos hundamos en ellas.

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