Andalucía
El drama sin fin de Ana Dolores: discapacitada, sola y abandonada por el sistema
Ana Dolores, una jienense que sufre un retraso severo, sólo puede ser cuidada por una mujer con la que no tiene un vínculo familiar y que ahora está aquejada de alzheimer

Pocas veces la expresión kafkiana se puede aplicar tan bien a una situación como la que está atravesando Ana Dolores D. C., porque si a Josef K. lo arrestan sin saber por qué, las personas que están alrededor de esta mujer de 62 años, con ... una minusvalía del 75 por ciento y legalmente incapacitada, tampoco saben por qué se ha llegado a esta situación.
A Ana Dolores, otra curiosidad más de este caso, todos la conocían en su pueblo, Mancha Real, como Inma, porque nació el 8 de diciembre. La sucesión de acontecimientos que la llevan hasta su actual situación tampoco es fácil de explicar. Ana Dolores –o Inma– sufre un retraso madurativo severo, y tiene la edad mental de un niño de siete años, aproximadamente. Ni sabe, ni ha sabido nunca valerse por sí misma.
Por este motivo siempre estuvo al cuidado de su hermana Mercedes. Ella estaba casada con Francisco Sánchez y de su matrimonio no nacieron hijos, de manera que a Ana Dolores nunca le faltó ni cariño, ni cuidados. Ni siquiera cuando Mercedes falleció, Francisco cesó de darle todo lo necesario. De eso hace ya más de una década.
El tutor legal pasó a ser él y, como tal, contrajo segundas nupcias con Ana Buendía hace seis años. Ambos, ya entrados los 70, vivían apaciblemente encargándose de los cuidados de la cuñada. Pero el 17 de junio de 2021 todo cambia de manera drástica. Francisco fallece repentinamente y Ana Dolores se queda sin tutor legal y al cuidado de una mujer cuyo vínculo es ser la segunda esposa de su cuñado.
Su única cuidadora ahora es la mujer de su cuñado, ya fallecido; los intentos de llevarla a una residencia han sido baldíos
Ana Dolores tenía concedida una ayuda a domicilio y los trabajadores que la asisten dan cuenta de su nueva situación, pero para sorpresa de todos, no es hasta el mes de noviembre cuando aparece un trabajador social por su casa para preguntar por ella y su estado. Desde entonces no sólo no ha habido avances, sino que la situación se ha vuelto más compleja y rocambolesca para todos los implicados.
Avanzamos ahora hasta marzo de 2022. Ana Buendía comienza a dar los primeros síntomas preocupantes de degeneración cognitiva y su hija decide trasladarla a Jaén para tenerla cerca. Ana Negrillo, así se llama su hija, muda a su madre a un piso que la familia posee en la capital y se trae con ella a Ana Dolores. Se encuentra, ahora, con un nuevo problema: al carecer de tutor legal nadie puede firmar cosas tan básicas como que se traslade su expediente a un centro de servicios sociales de su nueva ciudad o que pueda cambiar el servicio de ayuda a domicilio a su nueva residencia.
Ana Dolores sufre un retraso madurativo severo y tiene la edad de un niño de siete años; nunca ha podido valerse por sí misma
Pero todavía quedan un par de vueltas de tuerca más a la situación. El estado de Ana Buendía empeora más rápido de lo esperado. Aquejada de un alzheimer avanzado, incapaz de cuidarse a sí misma y menos aún a Ana Dolores, es ingresada en una residencia por recomendación de los servicios sociales. Ana Dolores se queda sola en la casa y como único apoyo tiene a Ana Negrillo, hija de la segunda esposa de su cuñado fallecido. Ana Negrillo se está sometiendo a un tratamiento de quimioterapia para tratar un cáncer de mama que la tiene aquejada desde un tiempo. Sin fuerzas casi para su día a día, tiene que buscarlas para hacerle de comer o lavar la ropa de Ana Dolores.
Sin tutor legal
Así, dos años después de quedar sin tutor legal, ésta no recibe ningún servicio por parte de la administración, que a punto estuvo de retener los pagos de su pensión. Al estar incapacitada no tiene acceso a sus cuentas, ni puede tomar decisiones legalmente por sí misma y vive, prácticamente, de la caridad de una persona con la que no le ata ningún tipo de lazo de sangre. Los familiares más cercanos son primos y no han mostrado ningún interés en quedarse con su tutela.
Ana Negrillo denuncia a ABC estar «abandonada» ante la burocracia. Ni los servicios sociales comunitarios de los ayuntamientos, ni la delegación de Inclusión Social, ni la Fiscalía se han «esforzado» en resolver la situación.
Negrillo es especialmente crítica con esta última institución. «La Fiscalía de Menores, que es la competente porque lleva los temas de las personas incapacitadas, no responde a nuestros requerimientos. Primero nos dijo que buscara yo un tutor, luego que hablara con la Fundación Jiennense de Tutela y, por último, que nos buscáramos un abogado que moviera el tema. ¿Por qué tengo yo que buscar un abogado para que ellos resuelvan algo de su competencia?», se lamenta.
Hace unas semanas el expediente de Ana Dolores cayó en manos de un trabajador del Centro de Servicios Sociales de San Felipe, en Jaén, el único que, según Negrillo, «se esta tomando en serio el caso»; pero aún así, la maquinaria burocrática apenas ha echado a andar.
Un forense visitó a Ana Dolores en noviembre del año pasado y elaboró un informe solicitando su ingreso en una residencia, sin que haya respuesta hasta el momento. En unas semanas, Ana Negrillo tendrá que operarse del cáncer que padece y tendrá que estar varios días ingresada, de manera que la mujer que sufre un retraso severo ni siquiera podrá contar con su caridad para comer, vestirse o mantener un mínimo de higiene en su casa. Tras dos años esperando respuesta de la administración, esta sigue sin llegar mientras la situación no hace sino empeorar cada día.
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