TRIBUNALES

La defensa del sacerdote granadino acusado de abusos pide la libre absolución

«Los hechos son del todo inexistentes», especifica el escrito de defensa presentado en la Audiencia de Granada

El padre Román, en imagen de archivo Ruíz de Almodóvar

DIEGO MÁRQUEZ

La defensa del padre Román, único acusado del caso conocido como Romanones de supuestos abusos sexuales a un menor en la Archidiócesis de Granada , pide su libre absolución por estar los sucesos que describe el denunciante basados en «hechos ya declarados prescritos con carácter de firmeza».

«No es que los hechos en los que las partes sustentan sus acusaciones estén huérfanos de prueba, es que los hechos son del todo inexistentes», añade el abogado defensor, Javier Muriel, en su escrito de disconformidad con la calificación provisional del Ministerio Fiscal y las partes acusatorias particular y popular.

El escrito de defensa, al que ha tenido acceso ABC, propone como testigos de cara al juicio oral a 40 personas entre las que está el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, como responsable civil subsidiario, y al denunciante que pide declare junto con otros cuatro testigos claves en el mismo día para que la «repercusión mediática» del proceso no «contamine» sus declaraciones.

En este escrito presentado ante la Audiencia Provincial de Granada, la defensa pide sacar del proceso el expediente canónico que sigue la Iglesia contra el padre Román y sus seguidores en el conocido como clan de los Romanones. Se solicita la nulidad de dicho expediente canónico por «haber sido traído a la causa en forma contraria a derecho al violentar derechos fundamentales y otras normas vinculantes tanto nacionales como internacionales».

Para el denunciante pide la «expresa condena en costas» por lo que Javier Muriel definió como «nefasta mala fe procesal». El padre Román, para el que la Fiscalía pide 9 años de cárcel, lo negó todo en la indagatoria con la que el juez cerró la instrucción.

Una buena parte del grupo conocido como los Romanones fue objeto de detenciones tras la denuncia de este chaval que denunció abusos sexuales por parte del que había sido su párroco cuando era un adolescente, en el barrio granadino del Zaidín.

El caso, que se juzgará en los próximos meses en la Audiencia de Granada, se sigue solo contra el padre Román después de que el resto de detenidos fueran apartados de la causa por haber prescrito todos los delitos excepto el que podría llevar a la cárcel al que el fiscal considera «el mentor espiritual del grupo».

El Ministerio Público detalla en su escrito que la «vinculación emocional» del feligrés menor de edad con Román «se intensificó mucho» por la convivencia que empezó en la casa parroquial y posteriormente en inmuebles de Granada, en la urbanización Los Pinillos, en el área metropolitana granadina, y Salobreña, propiedad de los Romanones.

Su «ascendencia moral» pudo ser «fue aprovechada por el procesado a partir de la tercera o cuarta estancia nocturna de éste en la casa para hacerle tocamientos con propósito sexual, a quien obligaba a masturbarle tras realizarle un masaje».

Todo ello fue en aumento con abusos que incluyeron un intento de penetración anal. Según recoge el fiscal en su escrito, estos actos, que se remontan a 2004, cesaron al abandonar la víctima la convivencia y contacto con el grupo de sacerdotes en 2007, al sostener una discusión con el padre Román cuando se enteró de que el chaval tenía novia.

El joven, de 25 años y residente actualmente en Navarra, denunció el caso en 2014 tras ponerlo en conocimiento del Papa Francisco quien hizo público los hechos. 

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