Esther Molina: «Andalucía debe ser un destino crucerístico por sí mismo, igual que hablamos de Bahamas»
ENTREVISTA
La gerente de Suncruise Andalucía confía en que 2023 ya superará el récord de cruceros de 2019
La especialización y el segmento del lujo, objetivos para la asociación que se encarga de promocionar los puertos andaluces como destino de cruceros
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
Aunque a un ritmo más pausado que el resto del turismo, la industria de los cruceros vuelve a dar alegrías a Andalucía. El comienzo de la temporada alta está haciendo recalar en los puertos de la comunidad a un buen número de buques cargados de ... turistas. Pero habrá más. Esther Molina, gerente de Sucruise Andalucía, la agencia preocupada de promocionar el destino para las navieras, vaticina un 2023 de total recuperación y pone sus miras en el segmento del lujo y la especialización de los cruceros, cada vez menos pensados para un público mayor y generalista.
-¿Cómo va a terminar 2022 la industria crucerística en Andalucía?
-Teniendo en cuenta que partimos de dos años, los de la pandemia, sin cruceros y en los que los datos no eran reales, confío firmemente en que este ejercicio cerrará con cifras de entre un 85% y un 90% del millón de cruceristas que recalaron en Andalucía en 2019, el año récord. Lo que es una fantástica noticia porque en septiembre estábamos sólo al 50%, pero en este fin de año todo se está animando mucho.
-¿Siguen llegando los barcos menos llenos que antes de la pandemia?
-Las navieras han ido subiendo paulatinamente el aforo permitido, con lo que ha subido el número de pasajeros. Pero los barcos no llegan aún al cien por cien. Hay medidas de la pandemia que han venido para quedarse y creo que la reserva de espacios libres en los buques, por si ocurre alguna incidencia, es una de ellas,
-Sin embargo, sí apunta a que 2023 será el año de la consolidación, pese a las incertidumbres mundiales...
-No sólo. Será el año del crecimiento, aunque lo afirmemos con prudencia. Es cierto que el turismo está sometido a la volatilidad de muchas circunstancias no controlables. Pero creo que podemos vaticinar un incremento en las cifras de cruceros de entre un 5 y un 10 por ciento el año que viene. Y esto es fundamental, porque hay que tener en cuenta que por cada 30 cruceristas se genera un empleo, así que es primordial que esto suceda.
-Andalucía, ¿en qué liga ha de jugar en este año tan importante?
-En la más primera. Sobre todo porque tenemos una gran oportunidad de potenciar las escalas de barcos premium y de lujo. Eso no quiere decir que dejemos de otorgar valor a los grandes buques, a los cruceros generalistas, que tienen en Andalucía una costa especial, que une Atlántico y Mediterráneo y es nexo perfecto para todo tipo de rutas. Pero sí es cierto que tenemos una serie de puertos muy 'boutique', bien adaptados para el nuevo perfil de turista de cruceros, que ha cambiado.
-¿En qué sentido?
-Ahora se busca una experiencia más adaptada, más de inmersión cultural y patrimonial, no sólo de ver y conocer el terreno que se visita sino de sumergirse en él. Es el lujo de la experiencia más que la experiencia del lujo. Ya hay cruceristas que demandan meterse de lleno en el conocimiento de la pesca, la flora o la fauna de un territorio. Y en este sentido Andalucía desde luego tiene mucho que jugar.
-Actualmente, ¿en qué cifras de este tipo de cruceros estamos?
-Ahora mismo sólo el 3,1% de los barcos que recalan en Andalucía son de lujo, pero hay que tener en cuenta que el 25% de los mismos hacen base, lo que equivale a pernoctaciones y por tanto gasto mayor. Mire. El gasto medio por persona y día del crucerista generalista es de 83,7 euros, el del premium 93,51 y el del lujo sube a 119,85. Así que está claro: hay que mirar a ese segmento concibiendo en el destino una oferta turística diferente.
-Y eso, ¿cómo se hace?
-En Suncruise somos correa de transmisión entre las navieras y los destinos. Y hay mil maneras de aprovechar esa demanda. El crucerista quiere sentirse especial. Único. Hay quien demanda un viaje en globo o quien pide un concierto privado en la Mezquita de Córdoba o los Alcázares de Sevilla.
-Seducen más las escalas y la diferenciación en lo que se ofrece que los propios barcos.
-La experiencia de un crucero se desarrolla a bordo y en tierra. Dependiendo del viaje que quieras hacer tienes unos cruceros u otros. En función del dinero que quieras gastar, de la motivación de viaje que tengas. Pero sí que hay que hacer pedagogía en los puntos de venta para aprovechar la nueva demanda. Y en eso, Andalucía está haciendo los deberes.
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«Hemos de ser capaces de atraer al crucerista de entre 30 y 50 años. Ya hay cruceros para nómadas digitales»
-¿No siguen teniendo los cruceros ese marchamo de ser viajes para gente mayor?
-Efectivamente existe esa percepción, y es un reto acabar con ella, pero cada vez baja más la edad del crucerista. Es cierto que se asocia a personas mayores quizás por el ritmo que predomina en este tipo de viajes. Pero como le decía antes, ya hay una oferta alternativa impresionante. Desde cruceros dedicados al baile o cruceros LGTBi, cruceros de expedición, que llevan a bordo pequeños submarinos o helicópteros para vivir auténticas aventuras. Y una novedad: existen ya cruceros en los que se puede trabajar y esto puede ser un nicho de oportunidad. Los nómadas digitales a bordo. Andalucía debe ser capaz de atraer al crucerista de entre 30 y 50 años. No te puedes llevar un crucero al norte de Europa en noviembre. Aquí sí. Por eso la apuesta debe ser un internet estable en los barcos y que estos den facilidades para trabajar.
-¿Cuál es la procedencia mayoritaria de los cruceristas que recalan en Andalucía?
-Sobre todo británicos, alemanes y ciudadanos del Norte de europa, pero ya hay también hay mucho público americano, que es muy exigente a la hora de viajar, que no quiere muchas escalas y que demanda un confort absoluto. En este sentido, estamos de enhorabuena con la línea aérea directa entre Málaga y Nueva York que se abrirá el año que viene. Y hemos de remar todos para que haya más conexiones La conectividad se valora muchísimo por parte de las navieras.
-En los puertos, ¿se da esa rivalidad que parece existe con los aviones?
-En absoluto. Y Suncruise ha sido un ejemplo de cómo trabajar por un objetivo común. El secreto es respetar la estrategia comercial de cada uno de los puertos pero marcar medidas comunes para conseguir que vengan los barcos. Los puertos son una vía de entrada. Cuando uno atraca, se mueve. Pensemos con luces largas y en global. Qué más da donde llegue el buque. Pensemos con luces largas. Andalucía debe ser un destino crucerístico por si mismo. Igual que hablamos de Canarias, de Bahamas o de los Fiordos, no del nombre de sus puertos.
-Hasta la creación de Suncruise, ¿cada puerto iba a lo suyo?
-Se acudía de manera conjunta a las ferias principales pero no había una estrategia común como sí sucede desde 2019.
-¿Es factible que contemos con mayor número de puertos base?
-Ahora mismo tenemos un porcentaje muy pequeño con respecto a lo que hay en otras comunidades. Pero trabajar en ello no es fácil y tampoco es la panacea. Lo que nos interesa es que los turistas consuman y pernocten en la ciudad, y hay buques que sin tener base hacen embarques y desembarques. Dicho esto, ojalá lo aumentemos.
-Han incluido la náutica deportiva en su estrategia de promoción. ¿Qué importancia tiene este sector?
-Tenemos puertos como Sotogrande, Puerto Banús, Garrucha o Salobreña, entre otros, que son muy interesantes desde un punto de vista turístico. Ahí entran buques más pequeños de náutica deportiva, yates y megayates, que generan un turismo de gran capacidad económica, que pernocta y que además cuenta con triuplación, que también gasta.
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