Nati Gavira - Puerta giratoria
Sintonizas Cope Córdoba
La radio tiene algo de primero y genuino en el mapa de nuestra memoria
La voz es la primera noción de vida que tenemos los humanos, por eso la radio tiene algo de primero y genuino en el mapa de nuestra memoria. La voz es una vasija cromática llena de matices, insinuación y carácter, el cordón umbilical con el otro, la materia intangible para la función de compartir, de comunicar y concretarse como estampa que te evoca y completa. La radio es sobre todo voz, directa y fulminante que ha sido para generaciones el medio de educación y conocimiento, todo lo que contiene la radio hoy es una oferta inmediata de palabras que interpreta el mundo para tocarlo. Todos los que trabajamos en la radio reconocemos en este oficio, artesanal e infrecuente, que el reloj determina nuestros días. Su incansable compañía nos dobla siempre el pulso en una pelea diaria vencida, siempre, por el tiempo. Hoy quiero tiempo para recuperar la prestancia de otras voces que los últimos de Cope Córdoba hemos descubierto con impericia y curiosidad. Juntas han retrocedido cincuenta años, cuando jóvenes y ambiciosas optaron por este oficio inexplicable. Hace 50 años arrancó Cope Córdoba, se acomodó a la oferta de la radio musical de entonces —dicen que la superó— y a la omnipresencia de la radio estatal, severa e implacable.
Cope Córdoba nació por fusión de las emisoras diocesanas de Puente Genil y Montilla , es el tiempo en que el analfabetismo arrasa y maestros y locutores comparten pensión e inquietudes. Hasta la plaza de las Dueñas viaja el equipo fundacional de Cope Córdoba abanderado por el singular Padre Alemán. La inauguración de la emisora es todo un acontecimiento social para la Córdoba de 1.966 asidua a las ondas como refugio doméstico, cuando la imaginación de las voces radiofónicas acompañaba la rutina en blanco y negro salpicada de Seat Seiscientos. Agustín Gómez, Alfredo Asensi, Rafael Moreno, María José Córdoba, Rafael Serrano, Lola Luque o Pedro José Montero , fueron los primeros en materializar una programación extensa y arriesgada, obedeciendo al desarrollo técnico y al estímulo comercial que veía en la radio el medio de comunicación inmediato y directo. Cante Jondo o El redondel, La Curva o Alfa y Beta fueron programas que calaron en una audiencia que participaba y exigía a partes iguales a lo largo de dieciséis horas de programación local diaria.
Algunos hablan, muchos escuchan y la obligada desconexión con Radio Nacional se convierte en un desafío diario a la censura que hojeaba con fruición guiones y escaletas. En el balcón de la Cope un día asoman los jugadores del Córdoba, otro la célebre Cecilia o Raphael. Todos venían a la radio. Nos lo han contado nuestros veteranos cuando Cope Córdoba celebra su cincuenta aniversario y los hemos visto vibrar con la añoranza de un tiempo derramado entre voz, juventud y radio. A aquel equipo fundacional debemos mucho de lo que hoy es la radio. Va por ustedes, maes tros, que nos cedieron el testigo y el apego.