Natividad Gavira - PUERTA GIRATORIA
Les llaman justiciables
En Córdoba un abogado de oficio cobra un treinta por ciento menos que en Cataluña
DE vueltas a su pueblo juraron un pacto de caballeros. Él era su abogado de oficio y tuvo que prometerle que el modelo de coche que conducía nunca habría de ser objeto de sus robos y eso que conocía los medios de sabotaje a la perfección. Le hizo memorizar la matrícula para que no cayese en la tentación de aplicar su depurada técnica de puenteo en su vehículo si se lo encontraba aparcado en la calle. Aceptó la petición como un intercambio de favores entre iguales. El abogado se despidió de él estrechándole la mano y con una incierta sensación de haber vendido su alma al diablo. El delincuente había encontrado en él a un reflexivo oyente, que sin juzgar abría una posibilidad a su embrollo de condenas pendientes. Y eso se paga con lealtad.
Aquel día había acudido a la llamada del Colegio de Abogados de Córdoba como letrado del turno de oficio para asistir a este delincuente común al que ya conocía de otras ocasiones y al día siguiente, de igual modo, atendía con honesta profesionalidad los nuevos requerimientos del turno y también ejercía de padre y de psicólogo y de consejero gratis. Este es un episodio de los muchos que guarda en su memoria Juan Guerrero, abogado de profesión y adscrito al turno de oficio desde hace veinticuatro años. Ha visto de todo. Su vocación, sostenida por la veteranía y el oficio, no ha cambiado en este tiempo y asoma como modelo para otros tantos, más de setecientos abogados cordobeses sostienen el turno de oficio en Córdoba. Los más jóvenes confiesan su nerviosismo ante las guardias y cómo un asunto puede hacerles viajar hasta en cuatro ocasiones a cualquier punto de la provincia para atender a un justiciable. Esta semana el día de la Justica gratuita nos ha dado cifras de asombro: un poco más de cien euros por asunto por prestar servicio veinticuatro horas, trescientos sesenta y cinco días al año. Del calendario de cobro de la Consejería de la Junta de Andalucía, hablaremos otro día.
La figura del abogado de oficio es el abogado de pobres de antes, aquel que no obtenía nada por defender los derechos de quienes tenían aún menos. Hace ya años que el Estado de Derecho entendió que la asistencia jurídica debía ser un servicio público y buscó en los letrados la asistencia gratuitas a cambio de los honorarios que perciben como si fueran funcionarios vinculados a la administración de justicia. Esta evolución representa un logro para las garantía de igualdad del ciudadano ante la justicia pero, como en otros casos, el servicio que desempeñan conecta más con la voluntad decidida de ayuda que con las obligaciones que les impone el turno porque éste da escasas alegrías económicas y llega a representar una fuente de gastos más que de ingresos profesionales. En Córdoba un abogado de oficio cobra un treinta por ciento menos que en Cataluña o el País Vasco, por cierto.