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Córdoba Ecuestre celebra su X Marcha Hípica entre relinchos por Andalucía
Una comitiva de más de un centenar de caballos recorrió ayer las calles para conmemorar el 28 de febrero

Dice el diccionario que un relincho es, además de la voz del caballo, un grito de júbilo con el que celebrar algo. Por ejemplo, una victoria como la que el 28 de febrero de 1980 dieron las urnas, vía referéndum, a la autonomía de la región andaluza. Este acontecimiento histórico se conmemora cada año y en Córdoba, desde hace diez, se hace precisamente entre relinchos de caballos .
La culpa la tienen la asociación hípica Córdoba Ecuestre y más de un centenar de jinetes, amazonas y enganches que cada año se dan cita en las Caballerizas Reales para participar en la Marcha Hípica por el Día de Andalucía . Este evento, además de un canto por la tierra, supone una manera de reivindicar la importancia del mundo del caballo para una ciudad que empieza al fin a identificarse con un elemento que siempre ha sido propio de su cultura . Así lo cree el presidente de Córdoba Ecuestre, Rafael Blanco , que celebró ayer que la Marcha Hípica por Andalucía se haya convertido en «un acontecimiento normalizado» de cada 28 de febrero.
Saben los caminos porque llevan una década recorriéndolos, y al contrario que le sucede al jinete de la canción de Federico García Lorca , los casi 200 caballistas que se dieron cita ayer en la Marcha Hípica sí consiguieron llegar a Córdoba y recorrerla a la grupa de sus corceles. Como en cada edición, en las Caballerizas Reales se mezclaban los acentos de distintos puntos de la provincia con dejes de ciudades vecinas e idiomas extranjeros de los turistas que se acercaban, curiosos, a ver de cerca a los animales. Caballos, jinetes y amazonas engalanados para la ocasión iniciaron hacia el mediodía un camino de unas dos horas de duración que les llevó por la Ribera hasta el puente de Miraflores para cruzar después al Campo de la Verdad y regresar a la orilla de partida por el Puente de San Rafael.
Tras pasear sus adornos hasta Ciudad Jardín, los caballos emprendieron el trote hacia el Centro, pasando por primera vez por la Plaza de las Tendillas , para luego descender por la calle de la Feria y volver a la Ribera. En un ambiente de alegría y celebración , entre el asombro de vecinos y visitantes que no paraban de disparar fotos a la comitiva con sus teléfonos móviles, los protagonistas del desfile compartieron una mañana de convivencia que terminó en el punto de partida, las Huertas de Caballerizas, con un almuerzo para todos los participantes.
Antes del inicio de la Marcha Hípica tuvo lugar un homenaje al cochero Javier Vilches , del que la organización dijo que si el mundo ecuestre fuera una carrera universitaria, él debería recibir el título de catedrático por ser «un pozo sin fondo de sabiduría sobre el enganche ». El propio Vilches quiso compartir su protagonismo con «todos los que se montan en un carruaje» y dan con ello sentido y continuidad a un elemento tradicional de la cultura cordobesa.

Aunque en la X Marcha Hípica, como sus predecesoras, triunfó el carácter festivo, Córdoba Ecuestre no dejó pasar la oportunidad para reivindicar una vez más una solución para las Caballerizas Reales . Su presidente, Rafael Blanco, afirmó que tras dos años de negociaciones el Ayuntamiento no ha conseguido más que «una prórroga» del Gobierno central para el uso de las instalaciones, e instó a las dos administraciones a llegar al acuerdo de cesión del que se lleva hablando años.